Estufas Eider Biomasa calor limpio y eficiente

Bajan las temperaturas y quieres disfrutar del calor de tu hogar, pero no te atreves a encender la estufa por miedo a gastar de más. Las estufas de pellets son la solución.

¿Por qué elegir estufas de pellets?

Su revolucionario sistema de calefacción permite calentar tu hogar, aprovechando al máximo su combustible totalmente ecológico. Conseguirás ahorrar dinero al mismo tiempo que disminuyes el impacto ambiental reduciendo los residuos provenientes de la combustión.

Acerca del combustible:

Su combustible principal son los pellets.

¿Qué son los pellets?

Los pellets son un biocombustible ecológico y económico que se forma aglomerando restos de serrín, el cual, gracias a la lignina natural de la madera, no necesitan añadir ningún tipo de aditivo en el prensado.

El 100% del pellet certificado que se usa en España procede de la Explotación Forestal sostenible. Garantizando la repoblación forestal.

Estas estufas también permiten utilizar otros residuos naturales como las cáscaras de almendras o los huesos de aceituna.

Tipos de estufas:

Estufas no canalizables:

Estufas con un ventilador frontal que distribuye el

aire calentado por la combustión del pellet por toda

la estancia.

Estufas canalizables:

Estufas con un ventilador frontal que distribuye el aire caliente por la estancia en la que se encuentran.

Además, poseen una o más salidas de aire adicionales que pueden ser canalizadas hacia otra estancia.

Estufas insertables:

Estufas diseñadas para ser insertadas en una pared,

de modo que sólo sea visible el frontal.

Algunos modelos pueden ser canalizables.

Mantenimiento:

Existen dos tipos de limpieza principal que debemos hacer para que podamos sacarles el máximo rendimiento.

Limpieza diaria:

Eliminar los restos de hollín y ceniza provenientes de la combustión.

Limpieza anual:

Extrae las cenizas que hayan podido quedar en la aspiradora y el cajón y limpia los cristales utilizando algún producto específico.

Consejos de utilización

  1. Utiliza pellets con buena relación calidad-precio, ya que, a mayor calidad del pellet, mayor eficiencia de combustión, lo que se traducirá en un mayor ahorro.
  2. Revisa las ventanas contiguas a la estufa, estén bien cerradas, para evitar el escape de calor, y así aumentar el rendimiento de la estufa.
  3. Intenta que no haya muchos objetos cerca de la estufa, para evitar que absorban calor.
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Mejora tu eficiencia con una caldera a gasoil

¿Estas pensando en cambiar la caldera, pero no consigues decidir qué hacer?

Desde JaenClima te recomendamos las calderas de gasoil de condensación Domusa Sirena.

¿Por qué escoger las calderas de gasoil de condensación?

La principal ventaja que estas calderas ofrecen frente a las convencionales es el ahorro que suponen a la vez que son ecológicas y silenciosas.

¿Por qué supondrán un ahorro?

Estas calderas están certificadas con la calificación energética A, según la directiva europea ErP, que garantiza el menor consumo de combustible de su categoría.

Lo que supondrá un ahorro importante a tu bolsillo.

Además, estas calderas están fabricadas con un cuerpo de hierro fundido, haciendo que cuenten con una larga vida.

Otro dato importante que ayudarán a que ahorres dinero es que la mayoría de estas calderas cuentan con un innovador sistema Hotstream.

¿Qué es el sistema Hotstream?

Es un sistema de precalentamiento del retorno,cuyo objetivo principal es evitar las condensaciones que se puedan producir por efecto de retornos fríos de la instalación.

Admitiendo retornos directos a la caldera de hasta 25º, lo que permite hacer instalaciones directas, con cualquier tipo de configuración hidráulica de la instalación.

Las que no cuentan con este innovador sistema,están diseñadas para permitir una instalación rápida y de costes reducidos,ya que cuentan con la posibilidad  de evacuar los humos por tubos de salida de gases, sin necesidad de chimenea exterior.

¿Por qué son ecológicas?

Gracias a su alta eficiencia y tecnología, consiguen reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera, que son causantes del efecto invernadero.

¿Cómo consiguen ser silenciosas?

Gracias al fuerte aislamiento acústico que poseen, consiguen funcionar sin hacer prácticamente ruido.

Además de todo esto, el modelo Sirena Mix Duo, puede ser instalada en habitaciones sin ventación,ya que no utilizan el aire de la estancia en la combustión.

Otra ventaja que tiene este modelo es que va equipado con un sistema de producción de agua caliente modulante, lo que permite ajustar la temperatura del agua a la deseada, independientemente del caudal y temperatura de entrada.

Servicio Técnico y Garantía de Domusa

Cuentan con profesionales en instalación, reparación y mantenimiento en continua formación para conocer todas las novedades y necesidades del sector, con el objetivo de satisfacer las necesidades de sus clientes.

También cuentan con un servicio técnico online y una garantía de 5 años en cuerpos de caldera.

Puedes solicitar nuestro catalogo de calefacción Domusa haciendo click aquí.

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Chimeneas de Leña

Casi tan antiguo como la existencia del hombre es la utilización del fuego como medio de calefacción. El control sobre él dispuso a voluntad, de un medio practico para resguardarse de los crudos inviernos. Históricamente la leña ha sido el método mas tradicional de calefacción, aunque su utilización a cielo abierto siempre resto eficacia a su poder calorífico. El nacimiento de los hogares cerrados, primero en piedra y luego en fundición, comenzaron a aprovechar la verdadera potencia de la leña.

Enumerar las ventajas de la leña es mezclar sentimientos con elementos físicos. Así podríamos decir que:

• Es un elemento combustible sin poder de explosión. 
• Alto poder calórico de algunas especies.
• Elemento biodegradable aun después de su combustión.
• Imagen afectiva ligada al ambiente hogareño.
• Alto poder de fascinación visual.
• Afecta a varios aspectos sensitivos (olor,vista,tacto,oido).
• Precio razonablemente económico (incluso gratis).
• Poder de reunión ( imagen común de personas a su alrededor).
• Aspecto importante a tener en cuenta a la hora de tratar la leña es su humedad. La leña para poder ofrecernos sus mas altas cotas de poder calorífico ha de estar liberada en su mayor parte de ella. Para ello es importante respetar los tiempos de secado condicionados por el método de almacenamiento.
• Se recomienda un tiempo mínimos de 18 meses, preferentemente almacenandolos
a cubierto preparados en cuarteados mejor que no en leños.

Para esas condiciones y transcurridos esos meses la humedad inicial que podía ser de un 75% pasaría a ser del 15%(ver tabla adjunta) humedad suficientemente baja como para evitar los problemas de quemar leña sin secado previo:

• Leña con alto grado de humedad reduce su poder calorífico 
• Dificulta el encendido 
• Su combustión produce condensación y alquitrán en los conductos de humo. 

Supongamos el caso de tener 750 Kg. de leña recien talada. Con un 50% de humedad su poder calorifico equivaldria a 3 Kw/Kg. Empleando 375 Kg de peso para secar al cien por cien. Mientras que a los 18 meses su humedad se ha reducido a un 15% siendo su potencia calorifica de 4.6 Kw/kg. En el primer supuesto hemos empleado 1/3 de la potencia solo para secar la leña.

A parte de las consideraciones sobre los grados de humedad y su almacenamiento tambien deberiamos tener en cuenta el tipo de madera del que se compone la leña.

POTENCIA Y RENDIMIENTO

La eficacia de un hogar de leña se mide por su rendimiento y este a su vez determina el consumo. Factores ambientales pueden determinar la capacidad de calor que puede emitir un hogar, pero mas importante que las circunstancias exteriores serán las del propio aparato las que determinen su verdadera capacidad calorífica.

Los consumos de leña seca necesarios para obtener 10 Kw. de potencia útil variaran si se quema en un hogar abierto, en un recuperador de calor o en un hogar cerrado. Y así, para un hogar abierto emplearemos entre 10 a 20 Kg. de leña; en un hogar con recuperador 7.5 Kg. de leña y en un hogar cerrado de gran eficacia el consumo se reduce a tan solo 3.5 Kg. de leña.

Existen diversas formulas de calculo de potencia que contemplan variantes como el CO2, las temperaturas de los humos, el consumo horario, etc. Pero no existe una normativa vigente ni una norma de ensayo que puedan determinar con certeza los rendimiento y las potencias útiles de los aparatos, por lo que deberemos fiarnos de la confianza que nos otorgue el fabricante, siendo de corriente uso el desconfiar de aparatos que indiquen elevadas potencias y su precio sea muy inferior al del mercado, ello indicaría una baja calidad de sus materiales y posiblemente fugas continuas de calor por bajo aislamiento.

También hemos de tener en cuenta la situación global del aparato con respecto a la estancia. Una buena ubicación nos ayudara a añadir rendimiento al consumo de leña. La proximidad a huecos de escalera o tragaluces ralentizará el calentamiento de la estancia por la fuga del aire caliente a las estancias superiores.
La posibilidad de algunos hogares de incorporar sistemas de distribución de aire caliente nos ayudara a evitar esas fugas y direccionarlas a las estancias que deseemos.

¿QUE SISTEMA ELEGIR?

A la hora de elegir nuestra calefacción a leña hemos de tener en cuenta varias consideraciones:

1.- La existencia de una chimenea antigua

2.- La imposibilidad de colocar una chimenea.

3.- La posibilidad de instalar una chimenea.

Para el primer supuesto la decisión seria fácil: colocar un Insert. Este tipo de aparato convertirá nuestra vieja chimenea en un verdadero motor de calefacción. Su instalación no requiere obras, simplemente una pequeña preinstalación eléctrica y unos ladrillos refractarios para hacer el cerramiento. Con este aparato podemos alcanzar hasta unas potencias de 9 Kw. siendo su capacidad de calentar hasta 150 m2 para una casa bien aislada. Sus turbinas recogen el aire frío pesado y lo transforma en calor a través de sus conductos internos sin posibilidad de mezclarse con el humo.
Para el caso de no disponer de chimenea y no poder instalarla, recomendaríamos la instalación de hogares con salida de humos controlada y de colocación exterior. Hoy el mercado dispone de cientos de modelos; desde los mas simples de chapa hasta las chimeneas decorativas con horno incorporado, puertas de vidrio, chapas laterales decoradas en una inmensidad de colores, etc. 
La colocación es simple, debemos buscar una ubicación correcta en la estancia, cercana a una pared con salida al exterior, realizar un agujero del diámetro de los tubos de conducción de salida de humos y conectarlos a ella. En poco tiempo dispondremos de un aparato de calefacción que además será un elemento decorativo mas de la estancia.

Si se da la circunstancia de no disponer de una chimenea tradicional y si disponer de suficiente espacio para colocarla, no debemos pensar en realizar grandes obras para poder disponer de un magnifico hogar cerrado como fuente de calefacción.
Las principales firmas del sector disponen de chimeneas prefabricadas que se suministran con todos los útiles de montaje. Estos prefabricados ocultaran las tuberías de salida de humo, conducción de aire caliente y la parte menos estética del hogar que escojamos.
Podremos insertar hogares con un cristal transparente frontal; con cristales frontales y laterales; con distribuidores de aire, etc. Convertiremos un espacio inútil de nuestra habitación en una fuente de calor para toda la casa, ya que nos permite distribuir el aire caliente mediante conducciones a cualquier lugar de nuestra casa. manteniendo siempre la estética del fuego y la limpieza de una chimenea completamente cerrada.

Con todas estas opciones, además de lo ya mencionado, tendremos la ventaja del bajo consumo que se requiere para el mantenimiento de una potencia calorífica constante, por la falta de fugas de calor al estar las cámaras completamente cerradas, por el control de la entrada de aire a la cámara de combustión y por el material propio del que están fabricados los hogares.

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Salida de gases estufas de pellet

Como todo sistema de combustión, las estufas de pellet generan gases a causa de la quema del combustible.

Todas las estufas de pellet tienen un sistema de evacuación de gases que está situado en la parte trasera de la estufa y será necesario llevar estos gases fuera de la casa mediante la instalación de unas tuberias de evacuación. Estas tuberías tendrán por norma general un diámetro de 80 mm.

A la hora de instalar la salida de humos, hemos de tener en cuenta:

  • El material de las tuberías suele ser de acero inoxidable o tubos galvanizados de chapa o de hierro. Los tubos de acero inoxidables son más económicos, más bonitos y más ligeros. Es importante también que todas las juntas de la instalación tengan sus gomas para un mejor resultado.
  • Podemos utilizar un máximo de tres metros de longitud en horizontal. En vertical y diagonal se podrán utilizar los metros que queramos. Esto es para evitar la condensación de gas en los metros horizontales.
  • Este sistema de ventilación no aporta calor a la casa por lo que no servirá de nada que la recorra. Es mucho mejor que vaya lo más rápido posible a la calle.
  • Es recomendable hacer  la salida de humos por el mismo muro donde coloquemos la estufa por la fachada y no subir al tejado taladrando las losas de la planta.
  • Las estufas de biomasa expulsan su gases a través de unas turbinas por lo que no hace falta un tramo en vertical para sacarlos, como en el caso de las chimeneas abiertas, pero conviene tener un tramo (de 1 o 2 metros) en vertical para ayudar a la expulsión de gases y sobre todo para poder colocar un registro que suele ser una “T” de tortuga donde se caerán las cenizas, suciedad y humedad condensada. Esta caja de registro evita que llegue a la estufa agua, suciedad o cualquier bicho que sete meta en la tubería de la máquina.
  • Si tenemos que subir la salida al tejado, si tu salida es a tu propio terreno o a un patio interior, no te preocupes, puedes terminar la chimenea de la estufa como si fuera un termo de gas, s decir, en salida horizontal con su rejilla correspondiente. Eso sí, que no haya una ventana justo encima de dicha salida.
  • La combustión de las estufas de pellet es bastante limpia, los gases que salen no son muy oscuros y no manchan como los de las chimeneas y las estufas de leña. Las estufas de biomasa expulsan  sus gases a través de una turbina, por lo que el humo cuando sale por la chimenea al exterior casi no se ve.
  • Ahora si vives en un bloque de pisos debes tener en cuenta la normativa para salida de gases. Para los tramos exteriores de la instalación tenemos que tener en consideración la normativa de climatización. Extracto de humos y ventilación de cocinas UNE 100165: 2004.
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Instalaciones de gas

Definiciones

  • Instalaciones de gas canalizado: son aquellas instalaciones en las que el gas suministrado se distribuye mediante tuberías desde los centros de extracción o producción (gas natural).
  • Instalaciones de gas envasado o a granel: son aquellas instalaciones en las que el gas suministrado tiene que estar almacenado en la vivienda o en sus proximidades (bombonas o depósitos).

Puesta a punto necesaria y obligatoria

En la mayoría de los hogares españoles existen instalaciones de gas canalizado o de gas envasado (butano, propano, etc…) que, con la llegada del invierno y el encendido de las calefacciones, van a tener que estar a pleno rendimiento. Por eso, es necesario asegurarse de que han pasado las correspondientes revisiones e inspecciones y están al día.

El titular de la instalación (el propietario del inmueble) o los usuarios (arrendatarios) son los responsables de su mantenimiento, conservación y buen uso. Consumadrid recuerda las obligaciones que tiene el consumidor para que sus instalaciones tengan un correcto funcionamiento.

El usuario de gas canalizado debe:

– Hacer una inspección periódica de sus instalaciones cada cinco años. La empresa distribuidora tiene la obligación de avisar al titular con, al menos, cinco días de antelación y de mandar un inspector. Si no fuera posible esa primera visita, el distribuidor concertará una segunda fecha. La inspección la paga el consumidor, que recibirá el cargo en la siguiente factura de gas.

En el caso de tener gas envasado, el usuario debe:

– Hacer una revisión periódica cada cinco años. El titular debe buscar una empresa instaladora de gas autorizada para que lleve a cabo la revisión. Será abonada por el usuario.

Si se consume gas propano, la revisión periódica es distinta de las anteriores. Se puede consultar toda la información necesaria en la web de la Comisión Nacional de Energía.

Independientemente de las inspecciones periódicas de las instalaciones, el consumidor debe realizar anualmente y a su cargo, una revisión del correcto funcionamiento de su instalación térmica (caldera, radiadores, equipos de aire acondicionado, etc.). En el caso de las instalaciones domésticas individuales (potencia inferior a 70 kW), se debe tener en cuenta que:

  • No es necesario suscribir un contrato de mantenimiento.
  • El precio de las operaciones de mantenimiento es libre y lo abona el usuario.

Comprobar la seguridad

Tanto la inspección como la revisión tienen como objetivo comprobar que las zonas comunes y las propias de los usuarios cumplen con las condiciones de seguridad establecidas en la ley:

– Estanqueidad de la instalación receptora.

– Verificación del estado de conservación.

– Verificación de la combustión de los aparatos.

– Evacuación de los productos de la combustión: las instalaciones tienen que ir acompañadas de rejillas de ventilación para que el gas no se concentre en la vivienda en el caso de una mala combustión.

Una vez realizadas las revisiones, el inspector debe cumplimentar y entregar al usuario un certificado. Si se detecta alguna fuga u otra anomalía considerada principal , se interrumpe el suministro de gas y se precinta la instalación. El titular o el usuario deben corregir el fallo, a través de un instalador de gas o servicio técnico autorizado. Si se trata de una anomalía secundaria, el usuario tiene quince días naturales para solventarlo.

Consejos

– Asegúrese de que tanto la nueva instalación, como cualquier modificación o revisión, la realiza un instalador de gas autorizado, que forme parte de una empresa autorizada registrada en la Dirección General de Industria, Energía y Minas (teléfono: 91 580 21 94 / 91 580 21 00), perteneciente a la Consejería de Economía y Hacienda.

– Puede comprobar la identidad de ese instalador, solicitándole su carné oficial de instalador o cerciorándose de si su nombre o el de su empresa están inscritos en el registro oficial pinchando aquí.

– Verifique también si la empresa está adherida al Sistema Arbitral de Consumo pinchando aquí. Si no lo está y, sin embargo, está utilizando el logodenúncielo en la Dirección General de Consumo.

– Si la empresa no le ha avisado con antelación de la visita a su domicilio de un instalador para llevar a cabo la inspección ni usted ha llamado para que acudan a realizar la revisión periódica, no deje pasar a nadie que pretenda revisar su instalación, aunque le amenace con cortarle el gas: se podría tratar de un fraude.

– Conserve las instrucciones de uso, mantenimiento, peligrosidad o condiciones de seguridad de los aparatos.

– Vigile que la combustión de los aparatos de gas sea la correcta: la llama debe ser de color azul y no amarilla. Si observa algún problema, solicite una reparación a una empresa autorizada.

– Hay que estar pendiente de la fecha de caducidad de los elementos de las instalaciones y sustituirlos antes de que se cumpla esa fecha.

– No obstruya nunca las rejillas o salidas de ventilación.

– Si huele a gas, abra las ventanas y puertas, no encienda una llama o una chispa y no accione interruptores eléctricos. Avise a la empresa distribuidora ante cualquier inquietud.

– Conserve el último certificado de revisión que haya realizado.

Reclamaciones

Si se tiene algún problema con la empresa que realiza la inspección, se puede reclamar. En el caso de que la controversia esté relacionada con el resultado de la inspección en cuanto a calidad, seguridad, etc. de las instalaciones y máquinas, habría que dirigirse a la Dirección General de Industria, Energía y Minas.

Si existe disconformidad con la factura, con una falta de información obligatoria, con una publicidad ilícita o engañosa o con las condiciones del contrato, el organismo competente es la Dirección General de Consumo.

Derechos y deberes de los usuarios

DERECHOS

Usuarios de gas canalizado: la empresa distribuidora realiza, cada cinco años y con cargo al usuario, una inspección periódica, con el fin de comprobar que las zonas visibles de las instalaciones de gas cumplen con las condiciones sobre seguridad establecidas en la normativa técnica vigente. El coste de esa inspección se le cobra al consumidor en la siguiente factura de gas.

Usuarios de gas envasado: es el usuario el que debe contratar con una empresa instaladora de gas habilitada la revisión periódica de sus instalacionescada cinco años. Además, en el caso de que disponga de un depósito de almacenamiento de propano a granel, la empresa instaladora también debe revisar el depósito y, cada 15 años, tiene que realizar una prueba de presión. Todas las revisiones las abona el usuario.

Derecho en relación con la prestación del servicio del instalador

Las nuevas instalaciones, modificaciones o revisiones han de realizar porinstaladores de gas habilitados integrados en empresas instaladoras habilitadas que estén registradas en la Dirección General de Industria, Energía y Minas perteneciente a la Consejería de Economía y Hacienda. En este registro se puede consultar cualquier empresa que esté registrada, bien sea para asegurarse de que lo está o para saber con cual puede contratar un servicio.

La realización de cualquier instalación o modificación se someterá al mismo régimen que las prestaciones de los servicios a domicilio, de forma que los derechos de información, presupuestos previos, facturación etc. se mantienen para estos tipos de servicios.

  • Instalador de gas habilitado: persona que dispone de la formación que le acredita como apto para la realización, reparación y revisión, entre otras, de instalaciones de gas.

Derecho a la seguridad de la instalación

Para proyectar, construir, ampliar, reformar o revisar cualquier instalación de gas se establecen unas medidas de seguridad mínimas garantizando de esta manera un buen servicio en materia de seguridad. Entre otras medidas, se pueden recoger las siguientes:

  • El diseño y dimensiones deben ser tales que garanticen el adecuado flujo de gas.
  • Todos los materiales y accesorios utilizados, deben cumplir con las normas UNE vigentes.
  • Las instalaciones tienen que ir acompañadas de rejillas o salidas de ventilación para que, en el caso de una mala combustión, los productos tóxicos no se concentren en la vivienda.

DEBERES

Deber de mantenimiento

Es obligación de los titulares y usuarios de las instalaciones de gas mantenerlas en perfecto estado de conservación y usarlas adecuadamente.

Los elementos de las instalaciones que tengan fecha de caducidad deben ser sustituidos antes de que finalice. Las fechas de caducidad estarán grabadas en los propios elementos.

Además, el Reglamento de Instalaciones térmicas en los Edificios (RITE) contempla que se debe realizar un mantenimiento periódico de toda la instalación térmica (caldera, radiadores, equipos de aire acondicionado, etc.) una vez al año. En el caso de las instalaciones domésticas individuales (potencia inferior a 70 kW), se debe tener en cuenta que:

– No es necesario suscribir un contrato de mantenimiento.

– El precio de las operaciones de mantenimiento es libre y lo abona el usuario.

Deber de realizar revisiones periódicas de las instalaciones contratando a una empresa instaladora habilitada

El titular de una instalación de gas envasado está obligado a contratar con unaempresa instaladora habilitada, la realización de una revisión periódica, cada cinco años, con el fin de que se compruebe:

  • La estanqueidad de la instalación receptora.
  • Verificación del estado de conservación y combustión de los aparatos.
  • Evacuación de los productos de la combustión (chimeneas y tubos de evacuación).
  • Ventilación: las instalaciones tienen que ir acompañadas de rejillas de ventilación para que los productos tóxicos no se concentren en la vivienda en el caso de una mala combustión.

Una vez realizada la revisión periódica, si no se ha detectado ninguna anomalía, se le entregará al usuario un certificado de revisión. En el caso de que se detecte alguna, se debe cumplimentar y entregar al usuario un informe de anomalías, que deben ser subsanadas por el consumidor contratando los servicios de una empresa instaladora habilitada o contactando con el servicio de asistencia técnica del fabricante, si el fallo está en el aparato.

  • Anomalía principal: es aquel problema detectado que, por su carácter, tiene que ser subsanado en el momento de la detección; si eso no puede ser así se procederá al corte total o parcial del suministro.
  • Anomalía secundaria: es aquel problema detectado cuya gravedad no exige el corte del suministro.

Deber de permitir la realización de la inspección periódica por parte de la empresa distribuidora

El titular de una instalación de gas canalizado tiene la obligación de consentir la realización, por parte de la empresa distribuidora, de una inspección periódica, que consiste en comprobrar que las zonas comunes y las propias del usuario cumplen con las condiciones de seguridad establecidas por la ley:

· Estanqueidad de la instalación receptora.

· Verificación del estado de conservación.

· Combustión higiénica de los aparatos.

· Correcta evacuación de los productos de la combustión.

Una vez realizada la inspección, el personal que la ha llevado a cabo debecumplimentar y entregar al usuario un certificado.

En el caso de que se detecte alguna anomalía y no pueda ser corregida en el momento, se debe interrumpir el suministro de gas y precintar la parte de instalación o aparato afectados.

Las fugas detectadas en las instalaciones son consideradas anomalía principal. Por otro lado, los problemas de estanqueidad se califican como defectos secundarios, y se dará un plazo de 15 días naturales al usuario para que los subsane. Para ello, el consumidor debe contratar los servicios de una empresa instaladora habilitada o, si la anomalía se encuentra en el aparato, contactar con el servicio de asistencia técnica del fabricante. La empresa que subsana los defectos debe entregar un justificante de corrección de anomalías. El usuario tiene que enviar copia del justificante a la empresa distribuidora.

La página web de la Fundación de la Energía de la Comunidad de Madrid ofrece a los usuarios información sobre el ahorro de energía, plan renove de calderas, etc. Además, pone a disposición de los ciudadanos un apartado de preguntas más frecuentes sobre las instalaciones de gas (revisiones y calderas). Se puede consultar pinchando aquí.

Obligaciones de las empresas instaladoras y suministradoras

Obligaciones de las empresas instaladoras

  • Estar dada de alta en el registro de la Dirección General de Industria de la Comunidad de Madrid.
  • Tener personal cualificado para la realización de las nuevas instalaciones, modificaciones revisiones, etc. siguiendo para ello las normas de actuación y seguridad vigentes.
  • Expedir los certificados de revisión o de nueva instalación cuando proceda y no exista ningún defecto en la instalación.

Obligaciones de las empresas suministradoras de gas canalizado.

  • Mantener en perfecto estado la red de canalización del gas.
  • Realizar cada cinco años una inspección de sus instalaciones avisando al usuario con, al menos, cinco días de antelación y de mandar un inspector. Si no fuera posible esa primera visita, el distribuidor concertará una segunda fecha. La inspección la paga el consumidor, que recibirá el cargo en la siguiente factura de gas.
  • Llevar un registro de las últimas inspecciones periódicas que se han realizado a los usuarios.
  • Disponer de un servicio permanente de consultas, reclamaciones y atención de incidencias.

Obligaciones de las empresas suministradora de gas envasado o a granel

  • Avisar a los usuarios de la fecha en que deben efectuar por su cuenta la revisión periódica.
  • Llevar un registro de todas las revisiones periódicas efectuadas por los usuarios.
  • Disponer de un servicio permanente de consultas, reclamaciones y atención de incidencias.

Consejos

En los últimos tiempos se han observado prácticas por parte de empresas fraudulentas, que con la excusa de hacer revisiones supuestamente necesarias y advirtiendo de que se cortará el gas, cobran por supuestas inspecciones o revisiones generalmente superfluas, servicios que en realidad no son necesarios.

Por tanto, en caso de que recibamos en nuestro domicilio una visita de esta naturaleza, lo más aconsejable es:

  • No dejar pasar al personal en nuestro domicilio.
  • Informarnos telefónicamente ante nuestra empresa suministradora sobre la existencia de algún tipo de campaña programada, y así saber la pertenencia de esas personas a la empresa distribuidora.
  • Se puede solicitarel carné profesional que le acredite como instalador autorizado.
  • Se debe tener en cuenta que la empresa distribuidora debe preavisar, tanto para realizar las inspecciones a su cargo (gas canalizado), como para las revisiones a cargo del titular o usuario de la instalación.

No obstante, en caso de surgir cualquier duda, lo mejor es rehusar el servicio y una vez que estemos debidamente asesorados, actuar en consecuencia. La Comunidad de Madrid aconseja, a los titulares o usuarios de las instalaciones de gas, seguir una serie de recomendaciones cuando precisen realizar una revisión de gas:

  • Solicitar un presupuesto previo, donde se desglosen los tiempos de mano de obra, desplazamientos, servicios prestados en condiciones extraordinarias y precio de las piezas.
  • Desconfiar de las ofertas que aparecen mediante anuncios en los portales para la revisión de instalaciones de gas. Puede comprobar si la empresa que se anuncia está autorizada por la Dirección General de Industria, Energía y Minas. 
  • Verificar que cumple con la normativa vigente: comprobar los datos del prestador del servicio, y específicamente que la empresa cuente con el certificado de empresa instaladora de gas de la Dirección General de Industria Energía y minas de la Comunidad de Madrid y su certificado de empresa de instaladores de gas.
  • Recuerde que el cargo de la inspección se paga en la siguiente factura de gas. En caso de que le exijan abonarlo en el momento, solicite la factura por si tiene que poner una reclamación.
  • La revisión periódica supone la emisión de un certificado que indique que la instalación es conforme con las condiciones exigidas por las normas. La emisión de este certificado no supone un coste alguno para el usuario.

Para una mejor seguridad en el mantenimiento y uso de las instalaciones de gas se aconseja a los usuarios de dichas instalaciones lo siguiente:

  • Utilizar y conservar correctamente los aparatos de gas guardando las instrucciones de uso, mantenimiento, peligrosidad o condiciones de seguridad de dichos aparatos.
  • Vigilar que la combustión de los aparatos de gas sea la correcta; para ello la llama debe ser de color azul y no amarilla. Si advierte algún problema o el aparato no funciona correctamente, solicite su reparación al servicio de asistencia técnica o a un instalador autorizado.
  • Vigilar el estado de los elementos de las instalaciones y su fecha de caducidad, si la tuviera.
  • No obstruir nunca las rejillas o salidas de ventilación.
  • Si se advierte olor a gas, mantener abiertas puertas y ventanas, no producir llamas ni chispas y no accionar interruptores eléctricos. Ante cualquier problema es conveniente ponerse en contacto con las empresas distribuidoras.
  • No colocar el gas envasado en zonas próximas a altas temperaturas (fuegos, hornos, etc.).
  • Conservar el último certificado de revisión periódica que haya realizado.
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Calentadores THERMOR

Thermor responde a las necesidades de producción de Agua Caliente Sanitaria con una  gama de termos eléctricos completa, innovadora y de alta eficiencia energética que aseguran Fiabilidad, Calidad y Servicio máximos, ya que la experiencia de la marca de más de 40 años como fabricantes nos ha demostrado que garantiza una larga vida de sus productos. Gracias a la inversión en I+D que realiza Groupe Atlantic, los termos eléctricos Thermor disponen de las últimas tecnologías para la garantizar la mejor eficiencia energética del aparato. Los materiales utilizados asociados con estas tecnologías proporcionan la mejor calidad a nuestros productos. Los ingenieros de desarrollo en Groupe Atlantic, trabajan focalizados en la eficiencia energética, desarrollando soluciones para afrontar los retos medioambientales, para ofrecer ahorro en el consumo eléctricos manteniendo el máximo confort en el hogar.

Tecnología de los termos THERMOR.

VISUALIS

Este nuevo interfaz ofrece una libertad total al usuario. La información sobre el termo está disponible en todo momento allí donde sea necesario: la pantalla se puede mover del baño a la cocina sin cables ni instalación alguna.

permite:

  • Conocer en tiempo real la cantidad de agua disponible
  • Ajustar el grado de confort deseado cada día de la semana
  • Programar las vacaciones para evitar consumos indeseados

SMART CONTROL

Es un sistema que gestiona electrónicamente el funcionamiento del termo eléctrico. Lo adapta al ritmo de vida del usuario para evitar consumos innecesarios.

Gracias a Smart Control, el termo puede ahorrar hasta un 20% de la energía utilizada.

SISTEMA ACI

Con ACI, la cuba del termo está protegida por un nuevo tipo de ánodo muy potente: el ánodo de corriente impuesta. Este ánodo de titanio emite una débil corriente que protege la cuba de la corrosión sin mantenimiento. Además, evita los residuos del ánodo de magnesio. Es la mejor protección contra las aguas duras. ACI también protege contra la conexión del termo en seco y dispone de un termostato electrónico de gran precisión.

SISTEMA O’PRO

Gracias a este sistema, se optimiza la proteción de la cuba por el ánodo de magnesio. Incrementa la duración del ánodo más de un 50%. Por ello, se reduce su mantenimiento y alarga la vida del termo.

OPTIFIX

Es la nueva placa de fijación universal que Thermor ha ideado para ganar tiempo en la instalación del termo. Consiste en una placa que permite colocar los termos en espacios reducidos, donde existe dificultad de maniobra.
Además, facilita la reposición porque no es necesario volver a taladrar la pared. Optifix aprovecha la instalación anterior para colocar el nuevo termo. Asegura una instalación más cómoda y rápida.

VITRIFICADO

Thermor ha desarrollado en toda su gama de termos un proceso explusivo de vitrificación por pulverización electrostática para asegurar la homogeneidad del vitrificado. Se trata de un vitrificado monocapa y con alto contenido en cuarzo, para una mayor resistencia a las presiones que experimenta la cuba.

ESTRATIFICACIÓN / AISLAMIENTO

Los termos Thermor están diseñados para respetar la estratificación del agua y así mantener el mayor volumen de agua caliente disponible. Gracias a los amortiguadores de agua fría, se evita la reducción de temperatura del agua en el termo.

Además, gracias a su aislamiento térmicofabricado en espuma de poliuretano de alta densidad, limita las fugas de calor, reduciendo el consumo de los aparatos.

Tecnología de los termos THERMOR

GAMA DE Serie ELLITE

Termos de alta gama, alta eficiencia energética y calidad en sus componentes. Las más elevadas garantías para los termos eléctricos que mayor fiabilidad aportan al instalador. La gama Ellite, equipada con las últimas tecnologías en protección anticorrosión es el producto adecuado cuando la calidad y el confort de la familia es la clave en la decisión de compra.

GAMA DE Serie PREMIUM

Termos eléctricos diseñados para mejorar instalaciones ya existentes. Gracias a la instalación de un Smart Premium, se puede obtenter un ahorro energético de hasta el 20% comparado con productos standard.

Termos eléctricos pensados para maximizar el confort, gracias a la gran capacidad de producir agua caliente, sin olvidar una gran eficiencia energética.

Ahorrar en la producción de ACS, gracias a una mayor durabilidad del termo eléctrico, ahora es posible con Thermor.

Gama de termos CONCEPT

Termo eléctrico de gran calidad. Preparado para poder cumplir las más altas expectativas. Sin complicaciones.

Thermor, gracias a la calidad de sus productos y a los sistemas de protección que incorporan, ofrece una garantía muy por encima de los requerimientos legales: Hasta 7 años en la cuba y hasta 5 años en componentes eléctricos. 

Todos sus termos eléctricos tienen una garantía total de 2 años, incluyendo mano de obra y desplazamiento de nuestro SAT.

Además, para acompañarle antes, durante y después de la adquisición del termo eléctrico, ponemos a su servicio un equipo de profesionales que darán respuesta a sus necesidades. Puede hacer su preguntas al servicio de atención al cliente, al servicio preventa o al servicio posventa según el tema.

Interacumuladores THERMOR

Elegir un interacumulador Thermor es apostar por la eficiencia energética en la instalación, y también por una mejor clasificación energética de la vivienda. Los interacumuladores Thermor están diseñados para aprovechar al máximo la energía que reciben, sea de un sistema solar térmico, de un termo termodinamico u otro sistema. La calidad no es fruto de la casualidad. Estas son algunas de las tecnologías que incluyen los interacumuladores Thermor:

  • Vitrificado por recubrimiento en fase líquida: Protege la cuba contra la oxidación con la reconocida fiabilidad Thermor.
  • La estratificación: Los BriseJet mantienen el agua separada por capas de temperatura, lo que permite ofrecer un mayor volumen de ACS en todo momento. 
  • Serpertín Aquaplus: Un diseño patentado de Groupe Atlantic que ofrece el mejor rendimiento y confort.
  • Resistencias de baja tasa de carga: Pensando en los casos de aguas más duras, las series Ellite de Thermor  tienen resistencias con componentes cerámicos de STEATITE, con una muy baja tasa de carga y envainadas, que resisten las peores condiciones de dureza del agua sin el menor problema.

Mural

Gran Capacidad

Sobre suelo

Descargue el catálogo Thermor Termos eléctricos 2012

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Bombas de calor

Las bombas de calor son equipos que toman energía del medio ambiente, i.e. aire, suelo o agua, y la transforman en energía utilizable en calefacción. Habitualmente están alimentadas con corriente eléctrica y en menor medida con motores a gas. La ventaja es que, por ejemplo, una bomba de calor con un coeficiente de eficiencia (COP) de 4,0 genera 4 W de energía en calefacción utilizando solamente 1 W de energía eléctrica sin costes adicionales.

Circuito cerrado.

El principio técnico de la bomba de calor se basa en una inversión del principio funcional de un frigorífico: un medio refrigerante extrae el calor del medio ambiente y se evapora a continuación. Después se comprime el refrigerante en un compresor. El calor acumulado se transfiere al agua de calefacción, condensándose de nuevo el medio refrigerante y completándose el ciclo a través de la expansión para poder volver a tomar energía del medio.

Un tándem muy potente.

Las bombas de calor constituyen una alternativa muy eficiente, especialmente cuando se combinan con elementos emisores de baja temperatura adecuadamente dimensionados (superficies radiantes –suelos, paredes, techos-, fancoils, radiadores de baja temperatura, etc.), que no precisan temperaturas de salida muy elevadas y trabajan en periodos continuados y de alta inercia.

Sin apenas emisiones.

Las bombas de calor eléctricas no generan emisiones in situ y pueden utilizar para su funcionamiento electricidad generada mediante fuentes renovables, como hidráulica, eólica, fotovoltaica, etc.

Bombas de calor tierra-agua.

Utiliza un líquido, generalmente agua y anticongelante, para extraer el calor del subsuelo y transferirlo después al agua de calefacción. Alcanzan elevados rendimientos anuales (COP), claramente por encima de 5, y muy por encima en el caso de realizar enfriamiento gratuito aprovechando directamente la temperatura del terreno. Cuentan con sondas verticales y colectores horizontales que toman el calor del suelo o los potenciales térmicos del agua subterránea. Este tipo de bombas de calor están disponibles con o sin acumulador de agua caliente sanitaria incorporado. Gracias a las funciones de refrigeración pasiva o activa también se pueden aprovechar para refrigerar estancias sobrecalentadas en verano.

Bombas de calor agua-agua.

Dado que este tipo de bomba de calor aprovecha el nivel prácticamente constante de la temperatura del agua subterránea, alcanza máximos índices anuales de funcionamiento superiores incluso al anterior grupo, dada la mayor capacidad de intercambio del agua frente al terreno. Se requiere para ello un evaporador especialmente resistente a la corrosión. Este tipo de bombas de calor se ofrecen también con o sin acumulador de agua caliente, incluyendo en ocasiones como opción la función de refrigeración.

Bombas de calor aire-agua.

Este tipo de bomba de calor aprovecha el aire para trasladar el calor del medio ambiente a la instalación de calefacción. Alcanzan unos índices anuales de rendimiento superiores a 4 y resultan ideales para la reforma y mejora de la calefacción disponible en un edificio, prescindiendo de fuentes de calor adicionales, teniendo en cuenta que el rendimiento medio estacional depende de las condiciones climáticas exteriores. Los equipos reversibles permiten refrigerar mediante la inversión del ciclo.

Especificaciones.

Tanto para colocar sondas verticales como colectores horizontales como fuentes de calor, se debe disponer de suficiente superficie libre, por lo que deberán considerarse los condicionantes de dicha operación.

Reserva de calor para bomba de calor.

Fuentes de calor.

Cuanto mayor sea la temperatura de la fuente de calor, más eficientemente trabajará la bomba de calor. A ello ayudará la estabilidad de la temperatura a lo largo del año y su disponibilidad a largo plazo. Una mayor sencillez de la conexión de la fuente de calor a la instalación disminuye los gastos de inversión para esta ecológica técnica de calefacción.

Colectores de tierra.

Por colector de tierra se entiende una distribución uniforme de tubos plásticos, en un plano horizontal, que se colocan entre 1,2 y 1,5 m bajo tierra en el jardín. La distancia entre los tubos es de 0,5 a 0,8 m. La regla empírica dice que 25 m2 de superficie resultan suficientes para un kilovatio de potencia en calefacción. Una vez colocados los colectores se vuelve a cubrir el terreno. Generalmente no se perjudica el crecimiento de plantas, siempre que se evite plantar árboles de raíces profundas.

Sondas verticales.

Por sonda vertical se entiende un tubo de polietileno en forma de U, doble o simple, que alcanza entre 50 y 150 m de profundidad, por término medio. Aquí la temperatura media anual es estable alrededor de los 10 °C, es decir, un nivel de temperatura relativamente alto. Se calcula aproximadamente 50 vatios de potencia por cada metro de tubo, a falta de un análisis detallado de la transmisividad térmica del terreno. Las sondas terrestres también se pueden aprovechar para el enfriamiento gratuito.

Aire exterior.

Las bombas de calor que aprovechan el aire exterior ofrecen una ventaja muy importante: el aire está disponible en todas partes y no requiere de una instalación específica para su aprovechamiento. Se suprimen las excavaciones sujetas a permisos. Por ello, esta variante resulta ideal para reformas de instalaciones existentes. Los aparatos pueden montarse tanto en el exterior como en el interior, siempre que se conduzca el aire desde el exterior a través de un sistema de conductos.

Principales marcas de bombas de calor.

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Calderas solares híbridas

Cada vez más hogares optan por abastecerse de energías sostenibles para reducir el consumo energético. Una importante normativa, aprobada en el año 2007 y vinculada al Nuevo Código de Edificación, reforzaba una tendencia que fomenta la instalación de placas fotovoltaicas y paneles solares en la construcción de viviendas de nueva edificación.

La empresa Domusa ha sabido aprovechar este reglamento para introducirse en un mercado que comienza a emerger con el advenimiento de los sistemas de captación energética a través de métodos sostenibles.

La firma ha desarrollado una innovadora caldera solar híbrida que permite incrementar el agua caliente disponible y reducir el consumo eléctrico en los hogares. “Nuestra idea primera fue la de simplificar la instalación de esto sistema a los profesionales pero a la vez, hemos visto que podíamos aumentar el rendimiento de las calderas tradicionales para su uso en las viviendas”, explica Koldo Uría, director de marketing de la empresa.

El pionero sistema de caldera de Domusa dispone de un acumulador que calienta el agua con la energía solar procedente de la placa térmica fotovoltaica. “El agua pasa a otro condensador más que funciona con gasoil, cuya función también será la de mantener caliente este suministro antes de enviarlo a los diferentes dependencias del hogar”, indica.

Uno de los aspectos más novedosos que incorpora el equipamiento creado por esta empresa reside en un sistema propio de ‘autovaciado’ que evita el sobrecalentamiento de las placas solares “en los periodos del año en los que la intensidad solar es más fuerte en comparación con otras estaciones”.

Junto a los sistema de vaciado, otro de los inventos que más llama la atención de la caldera solar ‘Evolution Solar 30 FD’ es un dispositivo de potenciación que actúa en los casos en los que el sistema de condensación requiere un incremento de su temperatura. «Con ello se puede parar la caldera durante los meses de verano porque este acumulador puede abastecer por sí mismo a todo el hogar», detalla el responsable de este proyecto que fue presentado con gran éxito en el popular Salón de Climatización celebrado el pasado año en Madrid.

Entra las ventajas que ofrece este singular e innovador producto, el responsable no duda en destacar varias facetas. En primer lugar, considera que se trata de un equipo que puede contribuir a “optimizar el espacio que suelen ocupar estos aparatos en el hogar“. “Su principal atractivo es que facilita la instalación y no requiere de un mantenimiento especial”, recalca Uría.

A esta atractiva prestación se añade su función en la reducción en el consumo eléctrico de lo hogares. No en vano, según cálculos de los responsables el descenso estaría en un 70% en el caso del gasto en agua caliente, mientras en “el empleo de calefacción su consumo queda reducido hasta un 30%”

Modelos de calderas híbridas Domusa

Evolution Solar DX

  • SISTEMA DE AUTOVACIADO DE CAPTADORES SOLARES
  • CUERPO DE HIERRO FUNDIDO
  • ACUMULADOR INOX 130L.
  • 2 POTENCIAS: 27,5 kW y 38,5 kW
  • SISTEMA DE POTENCIACIÓN DEL APROVECHAMIENTO SOLAR

Evolution Solar FD

  • SISTEMA DE AUTOVACIADO
  • ACUMULADOR ACERO INOXIDABLE
  • 2 POTENCIAS: 30 KW y 42 KW

MFC Solar DX

  • SISTEMA DE AUTOVACIADO DE CAPTADORES SOLARES
  • CUERPO DE HIERRO FUNDIDO
  • ACUMULADOR INOX 130L.
  • 2 POTENCIAS:27,5kW Y 38,5kW
  • SISTEMA DE POTENCIACIÓN DEL APROVECHAMIENTO SOLAR

Sirena Solar FD

  • SISTEMA DE AUTOVACIADO
  • ACUMULADOR DE ACERO INOXIDABLE
  • 2 POTENCIAS:27,5kW Y 38,5kW

Avanttia Solar

  • SISTEMA DE AUTOVACIADO
  • ACUMULADOR ACERO INOXIDABLE
  • 2 POTENCIAS: 25 kW y 37 kW
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Calderas de biomasa para de calefacción doméstica

SUMARIO

Este documento trata sobre las calderas de biomasa pequeñas medianas para sistemas de calefacción doméstica. También se incluyen los sistemas de carga manual para la combustión de leña de arder en troncos y sistemas con carga automática alimentados con madera triturada (astillas), y/o con pellets.

Para cada tipo de caldera se ilustran los principios de funcionamiento, las modalidades de instalación y los costes de inversión y gestión. Además, se ha realizado un breve pero preciso análisis de la normativa vigente y de los incentivos financieros y fiscales, en relación con los sistemas de calefacción de biomasa.

1.- LA BIOMASA COMO COMBUSTIBLE RENOVABLE PARA LA CALEFACCIÓN

La biomasa vegetal es la materia constituida por las plantas. La energía que contiene es energía solar almacenada durante el crecimiento por medio de la fotosíntesis. Por esta razón, la biomasa, si es utilizada dentro de un ciclo continuo de producción-utilización, constituye un recurso energético renovable y respetuoso con el medio ambiente.

Quemando gas o gasóleo para la calefacción, se transfiere y se acumula en la atmósfera carbono extraído del subsuelo profundo, alimentando así el efecto invernadero. Por el contrario, la combustión de biomasa no contribuye de ninguna manera al efecto invernadero, porque el carbono que se libera quemando la madera procede de la atmósfera misma y no del subsuelo.

Actualmente, la contribución de la biomasa a la necesidad de energía primaria está muy por debajo del potencial disponible, y se produce fundamentalmente por la utilización de leña para quemar en chimeneas y estufas, a menudo obsoletas y poco eficaces. No obstante, las tecnologías para la utilización de combustibles vegetales en sistemas de calefacción doméstica han experimentado un gran desarrollo en los últimos años y han alcanzado niveles de eficiencia, fiabilidad y confort muy parecidos a los de los sistemas tradicionales de gas y de gasóleo.

En este trabajo se presenta una panorámica de las principales tipologías de calderas para la combustión de biomasa, aplicada a la calefacción de usuarios pequeños y medianos. Básicamente hay tres tipologías, según las tres principales categorías de combustibles vegetales:

• Leña para quemar en tarugos;
• Madera desmenuzada (astillas); y
• Pastillas de madera molida y prensada (pellet).

Calentarse con la biomasa no sólo es beneficioso para el medio ambiente, sino también para el ahorro, porque a igualdad de calor producido, los combustibles vegetales cuestan mucho menos que los fósiles. El siguiente gráfico permite comparar los tres principales combustibles fósiles para calefacción (gasóleo, metano y gases licuados del petróleo -glp-) y los tres principales tipos de biomasa. 

La comparación se ha realizado sobre la base del coste de la energía correspondiente a 1 litro de gasóleo (litro-equivalente gasóleo). Se observa de inmediato que el coste de la energía de la biomasa es, en todo los casos, netamente inferior. El ahorro es por lo tanto considerable, y permite en muchos casos una rápida recuperación del capital invertido en el sistema.

Una información más detallada sobre el poder calorífico y sobre los costes indicativos de los diversos combustibles biológicos se puede encontrar en la tabla 1. En ella, la energía de la biomasa se expresa como litro equivalente de gasóleo y glp, y como metro cúbico equivalente de metano.

La primera columna de la tabla refleja los diferentes tipos de combustibles en comparación, divididos en combustibles fósiles y biomasa. La segunda columna cita el poder calorífico neto, esto es, la cantidad neta de energía que se desarrolla de la combustión de 1 Kg. de combustible con su contenido real de agua, en las condiciones reales de utilización de la biomasa. En la tercera columna se cita el coste unitario en €/kg; las dos siguientes columnas, bajo el título común litro equivalente de gasóleo, indican la cantidad de combustible (en kg) necesaria para producir la misma energía que produce 1 litro de gasóleo y el coste de esa cantidad. Siguen dos columnas concernientes al litro equivalente de gas líquido (glp) y dos que citan el metro cúbico equivalente de metano.

La tabla permite comparar los combustibles fósiles y los diferentes tipos de biomasa sobre la base del contenido real de energía. La comparación se ha realizado sobre la base de las cantidades y sobre los costes de la biomasa necesaria para sustituir una cantidad estándar de combustible fósil. Por ejemplo, tomamos en consideración la leña seca para quemar, que tiene un contenido de humedad del 25%. Se puede observar que son necesarios 2,79 Kg. para obtener la misma energía que produce un litro de gasóleo, y que, siendo el precio de la leña para quemar igual a 0,103 €/Kg., el coste de este litro equivalente de gasóleo es igual a 0,29 €, valor aproximadamente de un 65% inferior al coste real del gasóleo, igual a 0,83 €/litro. Análogamente, son necesarios 2,76 Kg. de leña seca para obtener la misma energía que produce 1 m3 de metano, al coste equivalente de 0,28 € contra 0,52 € de un metro cúbico real de metano.

2.- TIPOLOGÍAS DE CALDERAS DE BIOMASA PARA CALEFACCIÓN

2.1. CALDERAS DE LLAMA INVERTIDA PARA LA COMBUSTIÓN DE MADERA EN TARUGOS.

2.1.1 Características generales

La combustión de la leña para quemar sigue siendo la forma más común de utilizar la biomasa para la calefacción doméstica. Debido a la necesidad de carga manual de los tarugos, las calderas de leña tienen potencia limitada a unas decenas de KW, y su uso más adecuado es la calefacción de casas aisladas de uno o pocos pisos.

2.1.2 Componentes

Un sistema basado en tecnologías avanzadas constaría de los siguientes componentes:

• Caldera de llama invertida.
• Acumulador inercial del calor.
• Calentador para agua caliente sanitaria.
• Centralita de control.

2.1.3 Principios de funcionamiento 

Las calderas de llama invertida tienen esta denominación por la posición de la cámara de combustión, situada debajo del hueco en el que se carga la leña.

Normalmente, se trata de calderas equipadas con un rotor para la circulación forzada del aire comburente. En algunos modelos (de aire soplado), el rotor se encuentra en el lado anterior de la caldera y empuja el aire en el interior haciéndolo fluir a través del combustible hasta la salida de humos. En otros modelos, el rotor se encuentra en la parte posterior, en el lugar de la salida de humos, y aspira los gases de combustión creando una depresión en la caldera que permite la atracción del aire comburente desde el exterior.

Una parte del aire (primario) se introduce en la caldera justo encima la rejilla sobre la cual está apoyada la leña. El aire primario impulsa la combustión (fase de gasificación), con la formación de un estrato de brasas en contacto de la rejilla y la liberación de gases combustibles procedentes de la pirólisis de la madera (sobre todo monóxido de carbono e hidrógeno). Los gases liberados son arrastrados hacia abajo a través de la rejilla y llegan a la cámara inferior, donde la adición del aire secundario permite que se complete la combustión. Factores esenciales para obtener una combustión óptima son una cantidad de aire adecuada, temperatura y turbulencia elevadas en la cámara de combustión, y la permanencia de los gases calientes en el hogar por un tiempo suficiente para que se completen las reacciones termoquímicas de combustión.

La inversión de la llama permite obtener una combustión gradual de la leña, que no prende completamente fuego en el hueco de carga sino se quema sólo cuando llega a las proximidades de la rejilla. De esta manera, la potencia dispensada por la caldera es más estable en el tiempo y se puede controlar mejor la combustión, aumentando considerablemente el rendimiento y reduciendo las emisiones contaminantes.

Los modelos más avanzados utilizan sistemas de regulación por microprocesador, y alcanzan rendimientos térmicos de más del 90%. Entre las novedades más significativas, presentes incluso en modelos de potencia pequeña, está la regulación del aire de combustión basado en la necesidad de oxígeno, calculado en los humos con una sonda especial (sonda lambda). La regulación lambda permite regular y optimizar constantemente la cantidad de aire durante el ciclo completo de funcionamiento de la caldera de leña, desde el encendido inicial hasta que se acabe el combustible.

2.1.4 El acumulador inercial

Una buena instalación de una caldera de leña prevé la presencia de un acumulador inercial.

El acumulador consta de un depósito de agua térmicamente aislado, conectado directamente al retorno de la caldera por medio de una bomba especial. Por lo tanto, el agua contenida el acumulador es la misma que circula en la caldera y en el sistema de calefacción. El acumulador inercial desempeña las siguientes funciones de importancia:

• Permite a la caldera funcionar de forma regular, evitando interrupciones debidas a una demanda insuficiente de energía por parte del sistema de calefacción: en estas condiciones, en vez de bloquear la combustión o recalentar el ambiente, la caldera puede seguir funcionando almacenando energía en el depósito de acumulación. Esta energía estará disponible más adelante cuando el agotamiento gradual del combustible determine una reducción de la potencia erogada por la caldera. El funcionamiento sin interrupciones reduce el humo de las emisiones y la suciedad de la chimenea, protege la caldera de formaciones nocivas de condensados de alquitrán y aumenta el rendimiento global del sistema.

• Constituye un “volante” térmico para el sistema de calefacción, y hace aumentar en gran medida el confort de ejercicio, volviéndolo del todo parecido al de los sistemas automáticos de gas / gasóleo. De hecho, la energía contenida en el acumulador en forma de agua caliente viene automáticamente cedida al sistema en el momento en el que éste la pide. Esto asegura algunas horas de calefacción incluso con la caldera apagada, por ejemplo a primera hora de la mañana.

El depósito inercial ha que tener unas medidas especiales en función de la cantidad de leña contenida en la caldera (Volumen de llenado), de la potencia térmica nominal (PN ) y de la carga térmica del edificio (Ptot). La fórmula que pone en relación estas variables con el volumen del acumulador (Vacc) es la siguiente:

20 · 0,7 · Poder calorífico [KWh/l] · Volumen de llenado[l]

Vacc [l] = (PN [KW] – Ptot [KW]) ·

PN[KW]

En la práctica, se utilizan a menudo las dos siguientes fórmulas simplificadas:

a) Vacc [l] = Volumen de llenado[l] · 10

b) Vacc [l] = PN [KW] · 40

Por ejemplo, para una caldera con potencia nominal de 50 KW, cuyo hueco de carga para la leña tenga una capacidad de 210 litros, el volumen del acumulador calculado según las dos fórmulas simplificadas a) y b) resulta:

a) Vacc [l] = 210 · 10 = 2100 litros

b) Vacc [l] = 50 · 40 = 2000 litros

Los metros cúbicos del edificio a calentar influyen en las medidas del acumulador de forma negativa: a igualdad de caldera de leña y cuanto más pequeña sea la habitación, más grande tendrá que ser el acumulador para compensar la inferior absorción térmica de los usuarios.

En algunos modelos avanzados de calderas de leña con regulación por microprocesador, la temperatura del acumulador se mide en diferentes puntos y la potencia erogada puede ser automáticamente reducida para evitar una saturación demasiado rápida del acumulador inercial. 

2.1.5 Producción de agua caliente sanitaria

La producción de agua caliente sanitaria mediante combustión de la leña se puede realizar de diferentes formas.

El sistema más sencillo consiste en el utilizar un calentador con intercambiador interno y conectarlo al sistema mediante una bomba y un termostato. El sistema se puede utilizar en instalaciones con o sin acumulador inercial.

Un acumulador inercial bien aislado térmicamente permite durante el verano recargar muchas veces el calentador sanitario sin tener que volver a encender la caldera. En los sistemas sin acumulador inercial el calentador sanitario habría de tener una capacidad mínima de 300 litros. En este caso, para producir el agua caliente en verano hay que cargar la caldera con poca leña. Algunos modelos de acumuladores inerciales para calderas de leña tienen incorporado un calentador o intercambiador de calor sanitario y, por tanto, no requieren la instalación de otro por separado.

Hay que evitar la producción de agua caliente sanitaria a través del intercambiador de calor de emergencia situado en el interior de la caldera de leña. De hecho, este intercambiador ha de estar constantemente conectado a una válvula de seguridad térmica, y tiene que poder intervenir con la máxima eficacia para enfriar la caldera en caso de emergencia. Por otra parte, utilizando este intercambiador para producir agua sanitaria, se puede provocar en su interior la formación de incrustación de cal, que pueden comprometer su correcto funcionamiento en caso de emergencia.

2.1.6 Sistemas de seguridad 

A diferencia de las calderas de gas o gasóleo, las calderas de tarugos de leña se caracterizan por la presencia de una considerable cantidad de combustible sólido que, una vez encendido, sigue produciendo calor con una inercia considerable, difícilmente controlable a corto plazo. Por consiguiente, las calderas de leña pueden encontrarse en condiciones especialmente críticas; estas condiciones son básicamente dos:

1. Interrupción del suministro eléctrico.
2. Avería de la bomba de circulación de la caldera.

En esas circunstancias, se produce un bloqueo casi total de la circulación del agua en la caldera y se interrumpe la aportación del calor producido por la combustión de la leña. Por consiguiente, la temperatura del agua puede subir hasta alcanzar y superar los 100° C. Con temperaturas más altas a la de ebullición, la producción de vapor provoca un fuerte aumento de la presión del sistema. A falta de dispositivos de seguridad adecuados se puede llegar rápidamente a una situación de peligro.

Para evitar este riesgo, además del termostato de seguridad presente en todos los tipos de caldera, las calderas de leña tienen un intercambiador de calor de emergencia, formado por un tubo serpentín sumergido en el agua de la caldera. Este intercambiador tiene que estar conectado por una parte a una toma de agua fría, directamente conectada al acueducto y por el lado de la salida, el intercambiador de emergencia tiene que estar conectado a un desagüe.

Entre la toma de agua fría y la caldera hay que poner una válvula de seguridad térmica. Esta válvula, tiene una sonda de bulbo de mercurio que hay que insertar en un hueco especial de la caldera. En caso de emergencia, antes que la temperatura de la caldera alcance los 100° C, la válvula de seguridad se abre mediante un dispositivo mecánico que no requiere alimentación eléctrica y el agua fría empieza a fluir en el intercambiador de seguridad, sacando el exceso de calor y enviándolo al desagüe. Se evita así el riesgo de ebullición en la caldera.

Para que la válvula de seguridad térmica proporcione una eficaz protección del sistema de leña tiene que estar disponible en todo momento el agua fría, incluso sin suministro eléctrico. Si la casa tiene un pozo propio con bomba y autoclave, es necesario instalar sobre la caldera un depósito de agua fría con una capacidad adecuada, para conectarlo con el intercambiador de emergencia de modo que, en situaciones críticas, el agua fría pueda fluir libremente por la gravedad a través del intercambiador de emergencia.

Es necesario controlar la válvula de seguridad térmica por lo menos una vez al año para averiguar su eficiencia y hermeticidad, sustituyéndola de inmediato si se encuentran defectos. 

2.1.7 Instalación de una caldera de leña

La instalación de calderas de leña en sistemas con vaso de expansión abierto es la más segura, debido a la relativa facilidad con la que las calderas de leña pueden alcanzar la temperatura de ebullición.

El vaso de expansión tiene que colocarse en el punto más alto del sistema de calefacción y conectado directamente a la caldera por un tubo, llamado tubo de seguridad, cuyo recorrido no puede tener ningún tramo en bajada. En caso de emergencia, el tubo de seguridad tiene que permitir al vapor producido en la caldera fluir libremente, sin encontrar obstáculos, hasta el vaso de expansión abierto.

Si la caldera se encuentra en un cuarto separado del edificio principal, puede resultar imposible colocar el vaso de expansión abierto en el edificio, a causa de la dificultad de instalar el tubo de seguridad sin tramos de bajada. En estos casos, es necesario realizar dos circuitos de calefacción separados, uno primario con vaso abierto en el cuarto caldera y uno secundario con vaso cerrado en el edificio a calentar. Entre los dos circuitos se pone un intercambiador de calor de placas, que permite el intercambio térmico evitando el contacto directo del agua entre los dos circuitos.

En estos casos el aumento de costes del sistema de leña respecto al convencional de gas o gasóleo es ingente, y la presencia del intercambiador de calor reduce las prestaciones y el rendimiento del sistema.

2.1.8 Diseño del sistema 

Hay que dedicar una especial atención al diseño del sistema, teniendo en cuenta que las calderas de leña, a diferencia de las de gas o de gasóleo, tienen, en la medida de lo posible, que funcionar de forma continua y sin interrupciones.

Por tanto, hay que evitar un exceso de tamaño de la caldera, que tendría importantes consecuencias negativas: un inútil aumento de los costes del sistema y un mal funcionamiento de la caldera, a causa de las frecuentes interrupciones de la combustión a las que estaría sujeta. Las interrupciones obligadas de la combustión a causa de una parada improvisa del flujo de aire comburente producen de hecho una mayor producción de humos, que provoca el ensuciamiento de la chimenea y de la caldera y un menor rendimiento estacional del sistema.

Hay que decidir las dimensiones de la caldera tras una atenta evaluación de las características del edificio y de la zona climática en la que se encuentra. Para los propósitos de este trabajo se puede calcular una necesidad de potencia comprendida entre 20 y 40 W/m3 según el clima y las características del sistema de calefacción y de aislamiento del edificio. La potencia necesaria es menor en los edificios bien aislados y en los que tienen sistemas de calefacción de alta eficiencia, como los sistemas de hilo radiante en el suelo o en las paredes.

Otro factor a tener en cuenta es el número de cargas de leña que se quiere efectuar en el día, en otras palabras, la autonomía de funcionamiento deseada. Ésta depende de la capacidad del hueco de carga de la leña y de la potencia de la caldera. La relación entre estas dos medidas, expresando la capacidad de carga de leña en litros y la potencia en KW, proporciona el número aproximado de horas de autonomía de funcionamiento continuo a la máxima potencia.

La presencia de un acumulador inercial permite aumentar considerablemente la autonomía, sobre todo en los periodos menos fríos, momento en el que la energía producida por la caldera en un periodo limitado se acumula y redistribuye en el sistema de calefacción durante el día. Este efecto tampón del acumulador inercial es tanto mayor cuanto más grande es el acumulador. 

2.1.9 Cuarto de caldera 

Otro aspecto importante que hay que tener en cuenta es la disponibilidad de espacio para la central térmica y para la leñera, que tienen que estar muy cerca. El cuarto de la caldera tiene que ser amplio y bien aireado. Además de la caldera de leña, la central térmica debería poder acoger el acumulador inercial, el calentador sanitario, el cuadro eléctrico y toda la instalación hidráulica.

Considerando que es mejor dejar un espacio libre de por lo menos 60 cm alrededor de la caldera, se puede afirmar que la superficie mínima tiene que ser de unos 8-10 m2 (m 2-2,5 x 4). Para los sistemas de más de 35 KW, se prevé que tengan una puerta de entrada independiente desde el exterior. Para estos sistemas es necesario presentar el proyecto de la central térmica a los bomberos y comunicarlo al Instituto Nacional para la Seguridad e Higiene en el Trabajo.

Para la normativa sobre la seguridad se considera la potencia térmica total de todas las calderas presentes en el mismo local, que se puedan encender simultáneamente.

Si en el mismo cuarto de caldera se encuentran una caldera de leña y una de gas o gasóleo, con posibilidad de que funcionen de forma simultánea, es necesario que cada caldera tenga su propia chimenea independiente.

2.1.10 Chimenea

La chimenea es un componente importante del sistema de calefacción de leña. Su función no es sólo la de alejar y dispersar los humos, sino también asegurar, a través de un tiro adecuado, el buen funcionamiento de la caldera.

El tiro debe ser tanto mejor cuanto más calientes sean los humos que pasan por la chimenea. Por esta razón, la chimenea debería tener un buen aislamiento térmico. Otra razón importante para aislar térmicamente la chimenea es evitar que la temperatura de los humos baje al nivel de condensación, ya que en ese caso se ensuciarían rápidamente las paredes de la misma, hasta atascarse.

Las chimeneas de acero inoxidable asiladas dan unas prestaciones óptimas. Estas chimeneas necesitan en la base un desagüe para el producto de la condensación y tienen un buen tiro incluso con bajas temperaturas de los humos. Permiten obtener los mejores resultados de los modelos de calderas de leña tecnológicamente más avanzados, en los que la temperatura de los humos pueden bajarse hasta un poco más de los 100° C, aumentando considerablemente el rendimiento del sistema.

Sea cual sea la chimenea presente en un sistema de leña, es muy importante realizar una limpieza profunda por lo menos una vez al año, incluso con la ayuda de un deshollinador.

2.1.11 Combustible

Para reducir la formación de condensación corrosiva y la producción de humos, las calderas a llama invertida se deberían alimentar solo con leña para quemar con un contenido de humedad que no supere el 25%. Esto se logra con un secado de por lo menos un año al aire, preferiblemente debajo de un cobertizo.

Se pueden utilizar prácticamente todas las especies de árboles, incluidas las confieras o maderas ligeras como el álamo. De todos modos, los mejores resultados, en términos de duración de la combustión, se obtienen con especies fuertes como robinia, haya o encina. La leña lista para su utilización se coloca adecuadamente en una leñera cerca del cuarto de caldera, a la que se trasladará con la ayuda de una carretilla.

Para calentar un chalet de unos 150 m2 son necesarios aproximadamente 80-100 quintales de leña cada año. 

2.2 CALDERAS DE ASTILLAS

2.2.1 Características generales 

Las calderas de astillas utilizan madera virgen cortada en pequeños trozos de unos centímetros de tamaño, cargados automáticamente a través de dispositivos mecánicos especiales. El combustible procede de materiales diferentes, como podas desmenuzadas, deshechos de serrería o biomasa procedentes de las actividades forestales (corte de monte bajo, aclareos, cortes de conversión, etc.).

Los sistemas de astillas son totalmente automatizados y no tienen límite de tamaño, pudiendo alcanzar potencias de incluso varios MW térmicos. El rendimiento y el confort son los mismos que los de las calderas de gas o gasóleo. Por sus características de automatización y ahorro de actividad, los sistemas de astillas están especialmente indicados para la calefacción en edificios de tamaño medio o grande, como hoteles, escuelas, comunidades, hospitales y centros comerciales.

2.2.2 Componentes

Un sistema de calefacción de astillas consta de los siguientes componentes:

• Caldera.

• Contenedor o local especial (silo) para almacenar las astillas.

• Sistema de movimiento del combustible.

• Centralita de regulación.

• Eventual acumulador inercial y calentador para agua sanitaria.

2.2.3 Principios de funcionamiento

Debido a que la carga del combustible en la caldera se realiza de forma automática, es necesario que al lado del cuarto de la caldera haya un local (silo) para el almacenamiento del combustible.

Para facilitar las operaciones de descarga del astillas en el lugar de almacenamiento, es conveniente que el silo esté situado bajo el nivel del suelo. Desde el silo de alimentación, las astillas se sacan automáticamente y se envían, a través de un alimentador-dosificador, a la caldera, donde se realiza su combustión completa mediante la inserción de aire, primaria y secundaria. 

La combustión se realiza en calderas con rejilla; ésta puede ser:

• Fija, para quemar materiales finos y con un bajo contenido de humedad.

• Móvil, para quemar combustibles de tamaño más grueso o con un gran contenido de cenizas y humedad (hasta el 50% en peso de agua), como la biomasa forestal recién cortada.

En los sistemas más avanzados, el flujo de astillas y la combustión están regulados continuamente por un microprocesador según la demanda de energía del usuario y la temperatura y concentración de oxígeno de los humos (regulación lambda).

El sistema puede modular la potencia erogada manteniendo la combustión óptima incluso con diferentes combustibles, tanto con la carga llena como con la carga al mínimo. El encendido de las astillas se puede realizar manual o automáticamente, a través de dispositivos eléctricos o con combustible líquido (quemador piloto).

En algunos modelos existe la función de mantenimiento de brasas, que permite a la caldera mantener una pequeña cantidad de brasas encendidas durante las pausas de funcionamiento, permitiendo así un encendido inmediato al volver a activar el sistema.

2.2.4 Sistemas de seguridad

Las calderas de astillas, al igual que las de leña para quemar, están actualmente obligadas a tener el vaso de expansión abierto. A diferencia de las calderas para leña en tarugos, las calderas de astillas tienen un depósito que contiene sólo pequeñas cantidades de combustible, que se quema rápidamente cuando llega a la rejilla de combustión. Por esta razón, el riesgo de ebullición en caso de emergencia en estas calderas es menor respecto a las de leña.

Los dispositivos de seguridad que siempre deberían encontrarse en los sistemas térmicos de astillas son los relativos al sistema de alimentación del combustible, para evitar eventuales retornos de llama de la caldera al silo de almacenaje.

Un primer sistema, de gran importancia, tiene como finalidad interrumpir la continuidad física del flujo de astillas del silo a la caldera. Por esta razón los sistemas de astillas tienen a menudo una tolva de caída del combustible colocada entre dos diferentes alimentadores de tornillo sin fin, de los cuales uno procede del silo y el otro lleva el material a la caldera. El flujo de astillas, en caída libre en la tolva, se puede interrumpir fácilmente en caso de emergencia gracias a un cierre corta-llama o a una válvula (más cara) con forma de estrella, que mantiene permanentemente la interrupción. En la parte final del tornillo sin fin procedente del silo, se puede además instalar una válvula de seguridad térmica conectada a la conducción de agua, que en caso de emergencia introduce agua en el canal del alimentador de tornillo sin fin impidiendo la propagación del retorno de llama.

Se pueden dar condiciones favorables al retorno de llama hacia el silo cuando en el hogar haya una presión positiva, mientras que el riesgo es mínimo si la cámara de combustión se mantiene constantemente en depresión. Por esta razón, los diferentes modelos de calderas de astillas tienen dispositivos para el control de la presión en el hogar.

2.2.5 Instalación de una caldera de astillas

Para la instalación de las calderas de astillas son válidas las mismas indicaciones que para las calderas de leña en tarugos. En lo que respecta al sistema termo-hidráulico, puede resultar útil la presencia de un acumulador inercial, sobre todo si el circuito de caldera (primario) está separado del resto del sistema de calefacción (secundario) por medio de un intercambiador de calor, si se prevé que la caldera tiene que funcionar incluso en verano para la producción de agua caliente sanitaria.

De todos modos, el acumulador inercial es más pequeño que el de una caldera de leña en tarugos con la misma potencia, ya que la cantidad de combustible contenida en el hogar de una caldera de astillas es pequeña respecto a la potencia térmica erogada.

2.2.6 Diseño del sistema

Para decidir el diseño de los sistemas de calefacción de astillas se pueden utilizar criterios parecidos a los de los sistemas convencionales de gas o gasóleo. Si se quiere instalar o mantener en activo una caldera de gas o gasóleo con función de reserva o emergencia, la caldera de astillas podría tener un tamaño aproximado del 70% de la potencia máxima estimada.

Esto permite ahorrar en la compra e instalación, ya que los picos de demanda de potencia en los sistemas de calefacción son generalmente de breve duración y limitados a algunos días del mes más frío; de esta manera se logra, con la energía de la biomasa, cubrir más del 90% de la demanda total de calor.

En el caso de que una sola caldera de astillas tenga que proporcionar la calefacción a muchos usuarios conectados por una red de calefacción, la potencia de la caldera de biomasa corresponde a la suma de las potencias de todos los usuarios conectados menos un coeficiente de simultaneidad que considera las características de la necesidad térmica de los diferentes usuarios. El valor de este coeficiente tiene que ser evaluado caso por caso, y a menudo se sitúa entre 0,6 y 0,7.

2.2.7 Cuarto de la caldera

Para el cuarto de la caldera de astillas son aplicables las mismas normas que se han expuesto anteriormente para las calderas de leña. El cuarto de la caldera tiene que ser proyectado en estricta asociación con el silo de almacenaje de las astillas, que tienen que estar a su lado.

2.2.8 Almacenamiento de las astillas

El silo de almacenamiento de las astillas debería estar en un local al lado del cuarto caldera o colocado muy cerca de éste.

Una de las condiciones más importantes para la construcción de un sistema de calefacción de astillas es la disponibilidad de un local para el almacenamiento, en una posición accesible para los medios de transporte del combustible, con un espacio adecuado para las maniobras de los mismos.

El silo tiene que tener unas determinadas dimensiones en función de la potencia y del rendimiento de la caldera, de las características del combustible y de la autonomía requerida. De forma indicativa, el poder calorífico neto del astillas está comprendido entre 600 y 900 KWh/m3 según el tipo de madera y el contenido de humedad. La densidad está comprendida entre los 200 y los 400 kg/m3. Generalmente las astillas de conífera (pino, abeto) tienen un poder calorífico inferior al de las latifoliadas (haya, encina).

A continuación se presenta un ejemplo de las dimensiones de un silo de almacenamiento:

• Potencia nominal de la caldera: 100 KW
• Rendimiento térmico de la caldera: 80%
• Poder calorífico del astillas: 800 KWh/m3
• Autonomía de funcionamiento requerida: 1 mes

El consumo horario de la caldera a la potencia nominal es el siguiente:

100/(800*0.8) = 0,15 m3/h

Suponiendo que la caldera funcione 12 horas al día al máximo de la potencia, el consumo mensual será de:

0,15 * 12 * 30 = 54 m3

El silo de almacenaje se puede colocar en un local ya existente o en uno construido ex novo. En cualquier caso tiene que estar cuidadosamente protegido de filtraciones de agua.

En la base del silo se coloca el extractor de astillas, que lleva el combustible al canal transportador. En los sistemas pequeños, para potencias hasta 300–500 KW y capacidad hasta aproximadamente 100 m3, se utiliza normalmente un extractor con brazo giratorio, que requiere una sección del silo circular o cuadrada.

Para sistemas de mayor potencia se utilizan extractores a fondo móvil, formados por una o más rejillas paralelas accionadas hidráulicamente que, con un lento movimiento hacia adelante y hacia atrás, empujan las astillas al canal del alimentador de tornillo sin fin. 

2.2.9 Combustible

El término astillas indica genéricamente un combustible derivado de la trituración de la madera virgen procedente de diferentes fuentes: podas, deshechos de serrería, manutención del bosque, etc. El tamaño y la forma de los trozos de madera varían en función del material de origen y del tipo de máquina utilizada para la trituración.

Por lo tanto, se trata de un material muy heterogéneo caracterizado por una alta tendencia a formar aglomerados y a menudo fácilmente fermentable cuando el contenido de humedad es elevado. El precio varía mucho según las características del producto.

Para los sistemas pequeños con alimentador de tornillo sin fin el tamaño de las piezas es el factor fundamental de posibles situaciones críticas. El tamaño de las piezas no debería superar los 4 – 5 cm. Piezas de más de 7–8 cm, aunque estén presentes en pequeñas cantidades, pueden provocar atascos en el sistema de alimentación de la caldera y, por tanto, el bloqueo del sistema.

Para evitar estos inconvenientes es importante realizar siempre un cuidadoso control de la calidad del combustible, y descartar a los proveedores que no cumplan los requisitos necesarios de calidad del producto.

El contenido de humedad es un factor menos crítico, ya que numerosos modelos de calderas pueden quemar madera recién cortada (humedad 40 – 50 %) o ligeramente secada al aire.

Hay que tener en cuenta la humedad de las astillas, sobre todo a la hora de decidir su precio, ya que influye de forma inversamente proporcional al poder calorífico del combustible. En la siguiente tabla se puede encontrar información más detallada sobre la densidad energética de varias especies de árboles para astillar.

2.3 CALDERA DE PELLETS

2.3.1 Características generales

El pellet es un combustible de madera virgen seca y prensada en pequeños cilindros, sin aditivos. El peso específico del pellet a granel es de aproximadamente 6-700 kg/m3, mucho más alto que el de otros combustibles no prensados de madera (astillas). El poder calorífico alcanza las 4.200 kcal/kg, con una densidad energética de 3000 – 3.400 KWh/m3.

A causa de la forma cilíndrica y lisa y del tamaño pequeño, el pellet tiende a portarse como un fluido, lo que facilita el movimiento del combustible y la carga automática de las calderas. El transporte puede realizarse con camiones cisterna, desde los cuales se bombea directamente en el depósito de almacenamiento del sistema. La alta densidad energética y la facilidad de movimiento hacen del pellet el combustible vegetal más indicado para sistemas de calefacción automáticos de todos los tamaños. El pellet de madera puede utilizarse en las calderas de astillas o en calderas proyectadas especialmente para pellet. Es posible incluso utilizar el pellet en algunos modelos de calderas de gasóleo, a través de quemadores especiales.

2.3.2 Componentes

Un sistema de calefacción de pellets consta de los siguientes componentes:

• Caldera
• Depósito del pellet
• Sistema de alimentación del pellet
• Centralita de regulación
• Eventual acumulador inercial y calentador para agua sanitaria.

2.3.3 Principio de funcionamiento

Las calderas de pellets, como las de astillas, requieren un contenedor para el almacenaje del combustible situado cerca de la caldera. Desde el mismo, un alimentador de tornillo sin fin lo lleva a la caldera, donde se realiza la combustión. Los quemadores de pellet para su uso en calderas de gasóleo se ponen en la parte anterior de la caldera. Se alimentan desde arriba y queman el pellet, desarrollando una llama horizontal que entra en la caldera, como suele suceder en los sistemas de gasóleo.

En cualquier caso, el encendido es automático y muy rápido, gracias a una resistencia eléctrica. En los sistemas más avanzados la regulación del aire comburente y del flujo de combustible se realizan automáticamente gracias a un microprocesador. Estas características de sencillez de empleo y de automatización confieren a los sistemas de calefacción de pellets un elevado nivel de confort.

2.3.4 Sistemas de seguridad

Los dispositivos contra el retorno de llama del quemador hacia el depósito son elementos fundamentales para la seguridad de una caldera de pellet. El sistema más común consiste en colocar un tramo de caída libre del pellet entre el transportador sin fin y la caldera. Este tramo está normalmente constituido por un tubo flexible. Otros sistemas prevén cierres corta-llama o válvulas con forma de estrella.

En caso de corte del suministro de electricidad o de avería de la bomba de circulación, el riesgo de ebullición del agua es mucho menor que el de las calderas de leña, gracias a la pequeña cantidad de combustible presente en el hogar. De todos modos, ya que en muchos casos las calderas de pellets están preparadas también para la combustión de leña para quemar y tienen intercambiador de calor de emergencia, es buena idea engancharlo a una toma de agua fría e instalar una válvula de seguridad térmica, como la ya descrita para las calderas de leña.

2.3.5 Instalación de una caldera de pellets

Lo expuesto para las calderas de leña respecto a las normas del cuarto de caldera es válido para las calderas de pellets.

Las calderas de pellets de poca potencia tienen un depósito para el combustible de capacidad generalmente limitada a un centenar de litros. En los sistemas más sencillos, este contenedor se carga manualmente con las bolsas de pellet. En ese caso, la autonomía de funcionamiento es de unos días.

Para aumentar la autonomía y, por consiguiente, el confort es oportuno preparar un silo de almacenamiento, en el que el pellet se descarga automáticamente desde un camión cisterna. Basándose en el poder calorífico del pellet y en los rendimientos de conversión, el consumo horario de combustible a la potencia nominal de la caldera es de aproximadamente 0,25 kg/h (0,35 dm3/h) por KW.

Un silo de 10 m3 confiere, por tanto, aproximadamente 1.500 horas de autonomía de funcionamiento a la máxima potencia para una caldera de 20 KW. Si el silo de almacenamiento está cerca del cuarto de la caldera, un transportador sin fin de características normales es suficiente para llevar el pellet a la caldera. Si por el contrario, el silo está colocado más lejos -hasta diez metros o más del cuarto de la caldera- el transporte se puede realizar con alimentadores de tornillo sin fin flexibles, o con sistemas neumáticos.

En cualquier caso, hay que prestar especial atención en evitar infiltraciones de agua en el silo de almacenaje, que podrían provocar una hinchazón del pellet, hasta hacerlo inutilizable.

2.3.6 Combustible

El pellet está disponible en el mercado en diferentes formas:

• Bolsas pequeñas de 15 kg, utilizadas para estufas, chimeneas y pequeñas calderas con depósito de carga manual;

• Bolsas grandes de 800 – 1000 kg (“big bags”), se pueden utilizar con la inserción de un alimentador de tornillo sin fin o en sistemas con silo de almacenaje enterrado;

• A granel, transportado mediante un camión cisterna especialmente equipado para bombearlo directamente en un silo de almacenaje.

El sistema basado en la entrega del pellet a granel es parecido al que se utiliza para suministro del gasóleo y por su rapidez y simplicidad es el más adecuado para todos los sistemas de calefacción de pellet.

El suministro se puede realizar hasta unos 20 – 30 metros desde el lugar donde se para el camión. Para evitar la difusión de polvo en el aire, los camiones cisterna tienen un dispositivo que aspira el aire del silo durante el bombeo del pellet y lo hace circular.

3. NORMATIVA VIGENTE Y AUTORIZACIONES

3.1 La utilización de los sistemas domésticos de biomasa en España 

Los sistemas domésticos de aplicación de la biomasa tradicionalmente más extendidos en España, fundamentalmente en el ámbito rural, son las cocinas o chimeneas abiertas, de muy bajo rendimiento energético.

En la actualidad, existen sistemas más desarrollados para usuarios individuales que permiten controlar mejor el proceso de combustión y obtener mejores rendimientos, como los recuperadores de calor, cocinas-estufas y calderas para sólidos, cuya penetración en el mercado es creciente. Asimismo, comienzan a extenderse los sistemas de calefacción de biomasa para comunidades de vecinos y centros públicos. Los sistemas de calefacción con biomasa pueden tener una carga de entre 50 y 800 KW, ya que en ese rango los sistemas tienen considerables ventajas económicas y son, generalmente, fáciles de realizar, ya que la instalación puede llevarse a cabo en el mismo edificio en muchos casos.

3.2 Tipología de combustibles utilizados

El Plan de Fomento de las Energías Renovables identifica varios tipos de recursos que pueden ser utilizados como biomasa:

• Residuos forestales, procedentes de los tratamientos y aprovechamientos de las masas vegetales realizados para la mejora de éstas.
• Residuos agrícolas leñosos, procedentes fundamentalmente de las podas de olivos, viñedos y frutales.
• Residuos agrícolas herbáceos, como la paja de los cereales de invierno o los cañotes del maíz.
• Residuos de industrias forestales, procedentes de los procesos de primera y segunda transformación de la madera, que forman un conjunto de materiales heterogéneos entre los que se encuentran astillas, serrín, recortes, cilindros finos y otros.
• Residuos de industrias agrícolas, de origen muy variado. Los de mayor importancia cuantitativa en España son los procedentes de la industria del aceite de oliva.
• Cultivos energéticos lignocelulósicos.

Esta biomasa puede ser sometida a operaciones de adecuación y transformación antes de utilizarse, tales como almacenamiento, triturado, molienda o secado (natural o forzado). Un tratamiento especial es la elaboración de productos densificados, como los pellets y las briquetas, que suponen de aumento del valor añadido del producto y adaptación a determinados requerimientos de los usuarios, especialmente del sector doméstico.

3.3 Control de emisiones

Los humos resultantes de la combustión de biomasa se componen básicamente de CO2, cuyo ciclo es neutro, y vapor de agua; la presencia de compuestos de nitrógeno, azufre o cloro es muy baja. No obstante, la emisión de partículas es importante, aunque es fácilmente controlable a través del control de la combustión y de la colocación de ciclones. Además, en caso de que la combustión sea deficiente, puede emitirse CO, aunque en bajas cantidades.

Las calderas de biomasa deben respetar, al igual que otras clases de instalaciones de combustión, unos límites de emisión de contaminantes a la atmósfera, que generalmente vienen marcados por las normativas de ámbito local. Cuando no exista normativa local al respecto, las emisiones de partículas no deberán exceder de 150 mg/Nm3 y las de CO no deben superar los 200 mg/Nm3 a plena carga.

3.4 Requisitos y competencias del responsable de la instalación

El mantenimiento y funcionamiento de las calderas de biomasa requiere de una supervisión constante y cualificada. Es necesario que haya una persona responsable que se encargue de la adquisición y el control de calidad de la biomasa, del control del sistema y de la documentación de la operación de la planta, de la limpieza y de la extracción de las cenizas de forma periódica.

También es posible contratar un suministrador externo de servicios energéticos, al que se le paga por la cantidad de calor consumida, para que se encargue del funcionamiento y mantenimiento de la caldera.

3.5 Trámites de autorización

Las autorizaciones necesarias para la instalación y legalización de un sistema de calefacción con biomasa son iguales que las requeridas para cualquier otro tipo de calefacción convencional. Son otorgados por las autoridades competentes de las Comunidades Autónomas, generalmente pertenecientes a las Direcciones Generales de Industria. Para la concesión de las autorizaciones, las instalaciones deben cumplir siempre la normativa local o nacional que les sea de aplicación.

Las instalaciones de los sistemas de calefacción con biomasa deben cumplir, en general, lo especificado en el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios y en la Normativa Básica de la Edificación.

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Chimeneas de Leña de Hogar

CALIDEZ DEL HOGAR

El fuego en el hogar, tradicionalmente se asocia a la sensación de protección, encuentro y companía familiar, a la vez que es el elemento de calefacción más usado en la vivienda.

La estufa a leña es elegida frecuentemente como elemento principal en la conformación y decoración de la estancia principal de la casa.
Es verdadero corazón o punto de encuentro de la vida doméstica, la cual se organiza y reúne a la vista de la luz y calidez de la llama. 

UBICACIÓN DE LA CHIMENEA

La estufa a leña se ubica preferentemente en salas de estar, donde se pueda colocar cómodamente a su alrededor algunos sillones, donde sentarse a la vista y calor de la llama.

Se debe recordar que la estufa es un elemento decorativo de singular riqueza expresiva, por que es aconsejable estudiar detenidamente su disposición en la casa como elemento ordenador del ambiente, y no sólo como un elemento decorativo de valor meramente auxiliar.

La estufa no debe colocarse en circulaciones, lugares de tránsito, pasajes o corredores, en sitios donde existan corrientes de aire, y deben estar fuera de la influencia de extractores de aire.

Se debe considerar también aspectos de seguridad, como mantener alejados de la estufa elementos fácilmente combustibles, asegurar que exista una cierta vigilancia del fuego y las brasas mientras éstas se encuentren encendidas, y tener previstos medios de extinción de incendios, en caso de accidentes.

CHIMENEA DE LEÑA COMÚN

Para el hogar se recomienda el uso de ladrillos refractarios asentados en mortero con polvo de larillos refractario, pudiendo emplearse eventualmente refuerzos con perfiles de hierro. En el resto se deberá emplear ladrillos de campo de primera calidad, mezcla de arean y cal, hormigón armado.

Para las terminaciones exteriores se podrán utilizar materiales de diversa índole; revoques, piedra, maderas, metales… que se dispondrán de acuerdo al diseño y el carácter que se desee imprimir a la estufa y al ambiente que ella preside.

Como todo elemento constructivo, debe estar prevista una sólida cimentación y un diseño adecuado de la estufa y su chimenea en relación al resto de los componentes constructivos de la edificación.

El correcto funcionamiento de la estufa, depende principalmente del adecuado cumplimiento de las siguientes condiciones:

• Buena combustión. 
Se logra respetando las reglas y proporciones que se indican más adelante y en las ilustraciones adjuntas.
En general, se debe cuidar que la altura de la boca del hogar sea aproximadamente el 85% del ancho de la misma.

• Máxima radiación de calor hacia la habitación. 
Las paredes laterales del hogar deben tener una dirección oblicua de 45º a 60º respecto a la línea de frente de la estufa.
La pared posterior del hogar se levantará vertical hasta la altura de un ladrillo parado o 1/3 de la altura de la boca. Luego, se inclinará hacia la habitación en 30º, según se indica en las ilustraciones, hasta superar en 0,15 a 0,20 m la altura del dintel de la boca del hogar.

• Eliminación fácil de los humos. 
La estufa debe poseer un garganta ancha y estrecha sobre el dintel del hogar, por donde deberán pasar rápidamente los humos hacia la campana y la chimenea hacia el exterior.

El área de la garganta no será menor que el área del ducto de la chimenea, y su ancho será similar al ancho de la boca del hogar.
La dimensión de profundidad de la garganta podrá variar entre 0,10 m como mínimo y un máximo de 0,12 m.

Frecuentemente en estufas de tamaño grande, se coloca en la garganta una lámina de metal sujeta a un eje, llamada registro, que permite modificar la superficie de pasaje de humos en la garganta, regulando el tiraje o velocidad de salida de los gases de combustión. Existen diversos diseños y mecanismos relacionados a la construcción del registro, según el uso y diseño de cada estufa en particular.

Esquema de planos constructivos generales para una estufa a leña común, de uso familiar.
Ver también el “Cuadro de medidas para estufas a leña de uso familiar” que se presenta más adelante.

CÁMARA DE HUMOS Y ESTANTE DE HOLLÍN

Las paredes laterales de la cámara de humos se inclinarán hacia adentro en un ángulo de 60º con la horizontal, partiendo desde la garganta hasta la base de la chimenea.

En las ilustraciones se indica la posición y forma del estante de hollín, cuyo cometido no sólo consiste en recoger las cenizas y hollín producido por la combustión y que no podieron ser evacuados por la chimenea, sino que fundamentalmente canaliza las corrientes de aire frío que pudieran descender por el ducto de la chimenea y que dificultarían el correcto tiraje.

La superficie de la sección de la cámara o del ducto de la chimenea, nunca será inferior a 1/10 (10%) del área de la boca de la estufa.

Las superficies y aristas interiores de la cámara de humos y la chimenea deberán estar alisados y redondeados, permitiendo el rápido pasaje de humos.

Periódicamente debe limpiarse el interior de los ductos de la estufa.
Si es posible, se hará una trampilla en la base del estante de hollín, para poder descargar al exterior su contenido al momento de efectuar la limpieza.

LA CHIMENEA

Preferentemente, el eje vertical del ducto de evacuación de los gases de combustión deberá coincidir con el eje de la propia chimenea. En caso de no ser así, la campana deberá cumplir la función de canalización de los humos. En tal situación, se estudiará el caso y se dispondrán las medidas adecuadas para la campana de humos.

El punto más alto de la chimenea debe sobresalir al menos 1 metro sobre las cumbreras u otras construcciones a su alrededor, con su boca protegida ante el viento y la entrada de corrientes de aire, evitando remolinos que entorpecerían la correcta salida de los humos.

La sección (área del ducto) de la chimenea no debe ser menor que el 10% de la superficie de la boca del hogar.
En lo que sea posible, debe tener sus bordes interiores redondeados y la superficie interior alisada, para permitir el rápido y eficiente pasaje de gases.

Dependiendo del caso particular, la boca de salida de la chimenea podrá tener algún tipo de protección ante la lluvia y el viento.
Existe gran cantidad de recursos al respecto, que van desde una simple rejilla metálica, una tapa de hormigón horizontal a unos 0,12 m sobre la boca de chimenea, turbinas, o sistemas tipo veleta, que gira con el propio viento orientando la boca de salida al lado opuesto de donde proviene la corriente de aire.

DEFECTOS USUALES

Al diseñar una estufa, debe cuidarse que se mantengan las proporciones, medidas y sugerencias indicados anteriormente.

A continuación se señalan ciertos defectos de diseño y construcción muy comunes, que deben ser evitados:

• Garganta muy ancha. Produce un tiraje excesivo, poco rendimiento de calefacción y un consumo mayor de leña. 

• Garganta muy angosta. Impide la rápida salida del humo, con lo que parte de este ingresará a la habitación. 

• Dintel del hogar muy alto o con poca separación a la garganta. El humo ingresa a la habitación antes de ser absorbido por la garganta. La garganta debe estar entre 0,15 y 0,20 m sobre el dintel. 

• Dintel con mucha profundidad. Dispersa el humo hacia el interior de la habitación. 

• Ausencia de estante de hollín y de registro adecuado. El viento empujará al humo por la chimenea hacia abajo. 

• Chimenea de sección insuficiente. Se presentarán dificultades en el tiraje. El humo se arremolina al interior. 

• Chimenea con poca altura. El viento ingresará a la chimenea. El extremo superior de la chimenea debe superar en 1,00 m las cumbreras y otros elementos cercanos.

ÚLTIMOS MODELOS DE CHIMENEAS

También es importante tener presente la estructura de la habitación donde se va a colocar la chimenea y el tiempo que, por lo general, estará encendida cada día. Existen distintos tipos de chimeneas y cada una cumple una función.

Las de fuego abierto: Son las más tradicionales y decorativas, pero tienen el inconveniente de que sólo son útiles para caldear ambientes. Dejan escapar chispas, cenizas y humos.

Salvo en casas de campo y viviendas unifamiliares no son muy recomendables. En viviendas urbanas se utilizan básicamente para caldear y decorar ambientes. Se encienden en ocasiones especiales: Reuniones de amigos o sentimentales.

Insets empotrables: Son generadores de calor que encierran el fuego detrás de puertas fabricadas con material vitrocerámico. Intercambian aire frío y caliente entre la estancia y la chimenea.

Algunas cuentan con turbinas capaces de acelerar el calentamiento y recuperadores de calor que lo transmiten por toda la casa. Son las más recomendables para los pisos sin salida al exterior.

De gas: Ofrecen combustión instantánea y gran rendimiento térmico, son limpias y simulan a la perfección el sistema tradicional de las chimeneas de leña.

De obra: Se integran como un todo en el ambiente si la parte exterior se pinta con la misma pintura y color que las paredes. En este tipo de chimeneas el interior suele revestirse de ladrillos refractarios y la base, a ras de suelo, se pavimenta con baldosas de granito sin pulir.

Inset Encastrable: En este modelo el interior es de hierro y el exterior de acero, generalmente pintado en negro y con puertas de cristal resistente al calor. La ausencia de embocadura resalta su sencillez y lo integra a la perfección en el conjunto decorativo.

Pero, si desea ahorrarse las incomodidades que acarrean las chimeneas de fuego abierto, puede optar por los hogares encastrables o inserts. Son sistemas que, al igual que las chimeneas tradicionales, posibilitan la contemplación de llamas detrás de unas puertas trasparentes.

Además, ofrecen un rendimiento térmico perfecto, ya que calientan entre cuatro y siete veces más que los antiguos modelos abiertos y son capaces de funcionar con una sola carga durante ocho horas seguidas.

COMPLEMENTOS Y ACCESORIOS

En ciertos casos, se acostumbra sostener los trozos de leña sobre un brasero formado con barrotes de hierro y fuertes patas metálicas.

Tradicionalmente se agregan unos soportes de metal llamados morrillos, y una red metálica frontal (chispero) para evitar el escape de brasas o chispas a la habitación.

También puede disponerse una pequeña parrilla donde asar carnes u otros alimentos, calentar una pava, etc.
Otro elemento auxiliar de gran ayuda, consiste en disponer de un pequeño perchero a un lado de la estufa con tenazas, atizador, pala y cepillo.

Al momento de efectuar el diseño de la estufa debe preveerse la forma de depósito y aprovisionamiento de leñas, lo que puede hacerse disponiendo de una leñera cercana, realizada en albañilería o con un cofre metálico o de madera.

Disfrute su estufa a leña en familia.

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Calderas de orujo

MODELO MARINA
Uso doméstico. 
Calentador opcional de Agua sanitaria.

INSTRUCCIONES

Instalación. La caldera va conectada a un vaso de expansión abierto. Presión máxima soportada 3 ATM.

Combustibles sólidos utilizables. Orujo de oliva, cáscara de avellana, almendra troceada, pellets (serrín prensado), etc. Para utilización de otros residuos vegetales asegurarse de que estos sean idóneos y que su uso esté permitido por la normativa vigente. Todos los combustibles utilizados tienen que estar secos y de tamaño granulado para una buena combustión.

Arranque. Antes de arrancar el dispositivo de combustión de la caldera, encender un pequeño fuego con leña seca material similar en el hogar. Accionar después el dispositivo de alimentación de la caldera. Esta operación se repetirá cada vez que el fuego se apague completamente.

Rendimiento. Para obtener una buena combustión y un buen rendimiento de la caldera, asegurarse de que la chimenea tiene una buena regulación del tiro, regular oportunamente el dispositivo de alimentación de combustible y del flujo del aire al fuego. La regulación debe modificarse si se cambia el tipo de combustible.

Regulación de la temperatura del agua. La regulación del termostato del agua no debe ser inferior a una temperatura de 25º ni superior a 90º.

Mantenimiento. Quitar la ceniza del hogar diariamente si es necesario. Limpiar periódicamente el conjunto de tubos y las salidas de aire al fuego y la chimenea. Engrasar periódicamente el mecanismo de alimentación de combustible al hogar, en partícula la cadena y el cojinete del sinfín. Durante las operaciones de mantenimiento desconectar la caldera de la corriente eléctrica.

Precauciones. Asegurarse que la chimenea impide el retorno del aire en sentido contrario de la caldera. Instalar un temporizador eléctrico que reactive la alimentación de combustible y la combustión en el hogar con una frecuencia de 1 a 2 minutos cada 1 a 2 horas de pausa. La reactivación de la alimentación de combustible la combustión en el hogar debe ser garantizada también cuando la instalación de la calefacción quede apagada por pocas horas. No desactivar la energía eléctrica de la caldera excepto en caso de emergencia. La energía eléctrica de la caldera debe desconectarse cuando se apague completamente el sistema de calefacción; por consiguiente cuando se agote el combustible del hogar, al vaciar la tolva, al hacer limpieza general del la caldera.

ESQUEMA TÉCNICO

1.- Grupo motor para la alimentación de combustible al hogar. 
2.- Electro-ventilador para el aire primario de la combustión. 
3.- Rueda de mando para la regulación del aire primario. 
4.- Rueda de mando del alimentador de combustible.
5.- Cabezal para lubricar el cojinete del sinfín. 
6.- Conducto de aire para evitar el retorno de huno a la tolva.
7.- Electro-ventilador para el aire secundario de la combustión.
8.- Rueda de mando regulador del aire secundario.
9.- Conjunto de tubos.
10.- Salida de agua del sistema de calefacción.
11.- Conexión para la producción de agua sanitaria.El cambio a cobre no está previsto. El cambio es por su riesgo. Para la salida y entrada de agua sanitaria instalar un filtro antical. La salida y entra da de agua se puede conectar indistintamente.
12.- Dispositivo de mando y control.
13.- Tapa de la tolva. Colocar siempre después de cargar el combustible.
14.- Chimenea.
15.- Portillo.
16.- Visor para inspeccionar la cámara de combustión.
17.- Junta de unión del quemador y la caldera.
18– Hogar.
19.- Tolva para la carga de combustible.
20.- Cajón extraíble para la extracción de ceniza.
21.- Retorno del agua del sistema de calefacción.

CONEXIÓN HIDRÁULICA

1.- Manómetro. 
2.- Tubo amortiguador. 
3.- Grifo porta manómetro. 
4.- Termostato de seguridad y regulación.
5.- Termómetro. 
6.- Toma del termómetro de control.
7.- Separador de aire.
8.- Termomanómetro.
9.- Válvula mezcladora.
10.- Válvula de cierre.
11.- Tubo de carga de agua.
12.- Tubo de seguridad.
13.- Tubo de sobradero.
14.- Tubo de desagüe.
15.- Sistema de alimentación.
16.- Depósito.
17.- Circuito de agua caliente sanitaria (optativo).
18– Válvula de seguridad (6 Atm. (6 Atm. por circuito).
19.- Válvula de cierre por flotador.
20.- Circulación.
21.- Toma para desagüe visible.
22.- Válvula automática de salida de aire.

NOTA: Los números 78 y 9 no son obligatorios según la normativa de seguridad de la UE.

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Calderas de Biomasa

MODELOS Y ESPECIFICACIONES

Disponemos de varios fabricantes de Calderas de Biomasa, entre los que cabe destacar:

– TOSCOARAGONESA:

– LASIAN:

– FACODY:

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La Biomasa

Pellet
Astilla
Cáscaras
Orujo

Según la Especificación Técnica Europea CEN/TS 14588 la biomasa es “todo material de origen biológico excluyendo aquellos que han sido englobados en formaciones geológicas sufriendo un proceso de mineralización”. Por tanto, la biomasa incluye, entre otras, “la materia orgánica, de origen vegetal y los materiales que proceden de su transformación natural o artificial, como los residuos procedentes de las actividades agrícolas y forestales, así como los subproductos de las industrias agroalimentarias y de transformación de la madera”.

Estos materiales combustibles pueden encontrar diversas aplicaciones energéticas. Pueden ser destinados a producir energía eléctrica o a usos térmicos. En el primer caso, también es posible aprovechar el calor de forma combinada (cogeneración), con lo que el uso del combustible es más eficiente. Las aplicaciones térmicas pueden tener lugar en el ámbito industrial para generar calor de proceso en forma de vapor, aceite térmico, agua sobrecalentada, uso en secaderos u hornos, etc. o en edificios para dar servicio de agua caliente, calefacción o refrigeración.

Para dar servicio a un conjunto de edificios cercanos entre sí se viene desarrollando la instalación de centrales de generación térmica y suministro mediante
redes a los usuarios, o bien soluciones mediante salas de calderas propias de cada edificio o para usuarios adyacentes.

Biomasa en los edificios

Para usos térmicos en edificios, los pellets, las astillas de calidad, los huesos de aceituna y las cáscaras de almendra son combustibles que, con la tecnología actual, presentan las características adecuadas y son los más extendidos.

Existen diversas posibilidades en cuanto a sistemas de suministro, adaptados según las características de los edificios y demanda del usuario. La biomasa se distribuye en los edificios situados en entornos urbanos mediante sistemas estancos de descarga neumática que constituyen procedimientos prácticamente idénticos a los del gasóleo. Una vez en el silo del edificio, la biomasa puede transportarse hasta la caldera con equipos neumáticos o tornillos sin fin.

Un sistema de agua caliente, calefacción o refrigeración con biomasa consta de los siguientes equipos:

  • Almacenamiento de combustible: puede realizarse mediante contenedores, silos flexibles textiles, depósitos enterrados, silos de obra, etc.
  • Sistema de alimentación mediante tormillo sin fin, neumático o por gravedad.
  • Caldera, que se compone de cámara de combustión, zona de intercambio, cenicero y caja de humos.
  • Chimenea, sistema de impulsión y distribución, regulación o control y otros equipos similares o idénticos a los existentes o a los utilizados en instalaciones para otros combustibles.
  • Máquina de absorción, en el caso de aplicar la biomasa para refrigeración

Un edificio de entre 2.000 y 2.500 m2 para un clima como el de Madrid suele instalar una caldera del orden de 200 kW. Teniendo en cuenta que la inversión de los equipos para utilizar biomasa es superior a la de los equipos para emplear combustible fósil, pero, sin embargo, el coste del combustible es sustancialmente más bajo, dicho sobrecoste, en este supuesto, es recuperado en un periodo no superior a 7 años, presentando una rentabilidad del orden del 15%.

Situación y desarrollo en Europa

La economía forestal sostenida ha logrado una elevada cuota de bosques en Europa. Durante décadas se ha menospreciado la madera como materia y portador de energía. Por ello, los bosques europeos han estado infrautilizados, acumulándose una reserva tremenda.

El incipiente crecimiento de la madera en Europa se estima en 900 millones m3 . En Europa se han fijado diversos objetivos para el aprovechamiento forestal, lo que asegura una amplia disponibilidad. Así, se garantiza una disponibilidad sostenible y supraregional de la materia prima de la madera. Además, el aprovisionamiento sostenible y ecológico de madera en Europa Central está bien regulado mediante legislación forestal y sistemas de verificación. La UE ha fijado la expansión del aprovechamiento energético de la madera hasta el 2020.

Portadores de energía sostenible

El incremento del precio de los combustibles fósiles ha aumentado de manera determinante la demanda de materias primas locales. De la cantidad de madera cosechada anualmente se aprovecha en Europa sólo un 40% con fines energéticos. El aprovechamiento de madera energética procedente del bosque sirve también para mantener cuidados los bosques y para preservarlos.

Un bosque sólo puede resistir las influencias medioambientales si está sometido a una gestión forestal constante. La madera se utiliza sobre todo para recuperar el calor en forma de leña, recortes de leña y pellets de madera para calefacción, pero también para generar electricidad en centrales eléctricas.
Calentar con madera resulta cada vez más interesante en Europa, precisamente para los hogares privados.

Las instalaciones de calefacción automáticas de pellets de madera o leña proporcionan un confort comparable al de los combustibles convencionales como el gasóleo o el gas.

Un encuentro entre la ecología y el medio ambiente

La madera forma parte de las materias primas y fuentes de energía sostenibles, siempre y cuando la cantidad utilizada no supere la cantidad regenerativa.
Supone, por tanto, un importante acumulador de carbono y absorbe así el gas CO2 de efecto invernadero con impacto climático. En calidad de materia bruta regenerativa arroja un buen balance ecológico, ya que, a la hora de quemar, sólo se libera el CO2 que ha absorbido el árbol durante su crecimiento. De esta forma, se preservan los ciclos naturales del sistema ecológico. La madera está disponible en calidad de combustible a escala supraregional y apenas está sometida a las oscilaciones del mercado, ya que no depende de los mercados mundiales.

La madera destaca sobre todo por estar disponible regionalmente y por el enorme grado de seguridad que aporta en relación a su almacenaje, transporte y utilización. Además, los trayectos de transporte son cortos y conllevan una gran flexibilidad y seguridad en el suministro. Se mantiene tanto la creación de riqueza como los puestos de trabajo en el ámbito regional.

Calor procedente de la madera

Cada año llegan al mercado más de 380 millones de metros cúbicos de madera obtenida de manera sostenible y procedente de bosques europeos. De ellos, aproximadamente un 40% se utilizan para obtener calor.

Dado que el aprovechamiento de la madera para la obtención del calor resulta más eficiente que la transformación de electricidad o combustible, se pretende perfeccionar esta técnica en los próximos años. Para asegurar la disponibilidad de la madera en el futuro, se ha previsto plantar cada vez más especies de crecimiento rápido en superficies no explotadas.

Mediante la utilización de este tipo de plantas energéticas puede obtenerse madera de manera barata y ecológica para calefacciones.

Asegurar el aprovisionamiento de forma sostenible y a largo plazo

Los pelets de madera son pequeñas piezas prensadas en forma de cilindro procedentes de maderas abandonadas en plena naturaleza, no tratadas, como por ejemplo serrín, virutas de madera o residuos forestales. Para fabricar los pelets se secan las virutas de madera y se lavan, se tratan en molinos hasta conseguir un tamaño uniforme y se meten en matrices para prensarlos. Las virutas se aglutinan así sin necesidad de añadir aglutinantes gracias a que contienen lignina. Los fabricantes suelen ser las grandes serrerías, donde el serrín se acumula paralelo a los procesos productivos. La energía precisada para su fabricación ronda el 2,7% del contenido energético. Dos kilos de pelets de madera corresponden al contenido energético de, aproximadamente, un litro de gasóleo para calefacción.

En principio, sirve cualquier tipo de árbol para ser quemado como leña. La madera secada con aire (contenido en agua 15–20%) posee un valor nergético medio de 4 kWh/kg.

A ser posible la madera debe estar seca. El periodo ideal de almacenaje al aire libre y protegido de la lluvia ronda los dos años. La leña se obtiene clásicamente con hacha y sierra. No obstante, la técnica ha hecho más fácil esta tarea con sierras de cadenas, sierras circulares y máquinas partidoras. La madera que se obtiene a través de la madera útil o de troncos torcidos o débiles se sierran y parten a la longitud deseada.

Para producir leña existen varios procesos habituales. Por una parte, en las serrerías se tronzan directamente partes de troncos de coníferas inutilizables para transformarlos posteriormente con un tamaño entre 10 y 50 mm en combustible para calderas de calefacción. Otra posibilidad para obtener leña consiste en triturar rollos de madera sin aprovechamiento forestal. Para ello, se preseca la pieza de madera o se lleva la leña a un secadero. Este procedimiento se denomina producción de leña de bosque. Por madera procedente de la ordenación paisajística se entienden residuos forestales convertidos en leña o triturados. Aunque el precio de compra resulte más barato en comparación, deben considerarse algunas desventajas que conlleva este tipo de madera para destinarlo a un uso energético, como son un contenido en agua superior al 60%, una proporción relativamente alta de corteza o la necesidad de secarla biológicamente. La madera vieja triturada, compuesta de piezas largas y estrechas, se clasifica en las siguientes categorías: A1 (no tratada), A2 (no contaminada) y A3/A4 (contaminada). Para las instalaciones más pequeñas de uso doméstico sólo se autoriza la madera vieja no tratada correspondiente a la categoría A1. La calidad del combustible leña está definida en la norma europea CEN / TC 335 «Combustibles sólidos». En concreto en España se aplican las siguientes normas: “UNE-CEN/TS 15234:2009 EX Biocombustibles sólidos. Aseguramiento de la calidad del combustible” y “UNE-CEN/TS 14961:2007 EX, Biocombustibles sólidos. Especificaciones y clases de combustibles”.

En la mayoría de los casos, los diferentes tipos de madera se producen o se obtienen cerca del lugar en el que son consumidos. De esta manera, se evitan largos trayectos de transporte, lo que es una ventaja además para el precio y el equilibrio ecológico de este portador energético. En los últimos años la producción de pelets ha aumentado de manera importante a escala europea.

A pesar del incremento en la demanda, la disponibilidad de la materia prima para la producción de pelets de madera está asegurada a largo plazo. Al mismo tiempo se garantiza la disponibilidad de leña y recortes. Las centrales de biomasa utilizan actualmente cada vez más madera vieja y desechada como material combustible, lo que contribuye a la obtención de energía sin emisión de CO2.

Ejemplos de modernización: caldera de pellets

Algunos modelos de calderas de nuestras principales marcas

LASIAN

GREENCALOR

FACODY

DOMUSA


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Calderas de leña

CALDERA DE LEÑA PARA CUALQUIER TIPO DE COMBUSTIBLE SÓLIDO XAR

Además de la calidad de sus materiales, dos son los fundamentos de esta magnífica caldera:

LARGA AUTONOMÍA, conseguida gracias a su cámara de combustión ovalada, con desarrollo vertical de gran capacidad de carga. Con 3 puertas independientes de gran dimensión para llenado de combustible y limpieza de cenizas. Regulación termostática de tiro de funcionamiento automático.

ELEVADO RENDIMIENTO, especial diseño con cámara auxiliar de agua en el interior, aumentando considerablemente las superficies de intercambio térmico. Eficaz aislamiento térmico.

Equipamiento y suministro

• Mueble con pintura alta calidad (poliéster)
• Parrillas de hierro fundido de gran resistencia y duración
• Rastrillo de limpieza de cenizas

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Calderas de Leña Policombustible

CALDERA POLICOMBUSTIBLE XAP

AUTÉNTICA caldera policombustible por su doble cámara de combustión independiente:

  • Cámara para sólidos de grandes dimensiones, otorgándole mayor autonomía.
  • Cámara para quemador provista de intercambiador frontal en acero inoxidable para altas temperaturas de combustión.
  • Puertas independientes para quemador, carga de sólidos y limpieza de cenizas. Una sola chimenea para las dos cámaras de combustión.
  • Mediante el cuadro de mandos podemos usar la caldera en tres funciones: sólo leña, sólo gasóleo y leña + gasóleo.

Equipamiento y suministro

• Quemador gasoil (opcional)
• Cuadro completo de control y regulación
• Aislamiento térmico
• Parrilla de hierro fundido
• Reloj programador (opcional)
• Envolventes pintados
• Rastrillo de limpieza de cenizas

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